Los atardeceres más bonitos del mundo
Si cualquier atardecer tiene algo de romántico y mágico, imagina si los ves en los rincones más bonitos del mundo.
Confiésalo, tu momento preferido del día también es el atardecer, cuando la nostalgia y el romanticismo invaden al cielo. Pues te invitamos a un paseo por el mundo a través de alguno de los atardeceres más bellos. ¿Con cuál te quedas?
Rodeada de templos en Bagan
Existe un lugar increíble donde la magia vuela a sus anchas al atardecer enredándose entre las agujas de cientos de pagodas y stupas. Suena bonito, ¿verdad? Para presenciar este momento único tienes que viajar hasta Bagan, en centro del país asiático de Myanmar, y después decidir dónde contemplar esta inolvidable puesta de sol con multitud de templos asomando entre la vegetación desperdigados por una interminable meseta. Puedes subir a lo alto de una pagoda pero, eso sí, has de hacerlo con antelación si quieres coger un buen sitio. La que tiene las vistas más famosas es Shwesandaw Paya, aunque si me guardas el secreto te diré que el atardecer es igual de bonito en Buledi Paya donde, con suerte, quizá sea solo para ti. Si tu bolsillo te lo permite, también puedes darte el lujo de montar en un globo aerostático para casi casi rozar el sol con tus propias manos.
Entre rascacielos en Hong Kong
Si prefieres despedir al sol en la gran ciudad, entonces uno de los mejores lugares es, sin duda, la bahía Victoria que, además de separar la isla de Hong Kong de la península de Kowloon, alberga el puerto más grande de toda China. Ante ti, 360º de espectacular skyline con todo tipo de rascacielos que harán las delicias de los más urbanitas. Una buena idea es cruzar la bahía justo al atardecer montado en barco, ya sea en el famoso Star Ferry o en una opción algo más cara como son los tradicionales barcos de grandes velas rojas. Una vez termine la puesta de sol, no te vayas muy lejos porque desde el muelle de Tsim Sha Tsui puedes ver Symphony of Lights, un espectáculo nocturno de iluminación y sonidos en el que participan muchos de los rascacielos.
Desde un velero en Nueva York
Da un gigantesco salto en el mapa para caer en otra gran ciudad que presume de tener una de las puestas de sol más llamativas. En este caso, el protagonismo se lo lleva la famosa estatua de la libertad en Nueva York que se deja acariciar con mimo por los últimos rayos de sol del día. Quizá el modo más romántico de vivir ese momento es hacerlo navegando por la bahía del río Hudson en un auténtico velero de mástiles con una copa en la mano y tu pareja al lado. El crucero pasa por delante de la estatua de la libertad justo al atardecer para que el recuerdo que quede en tu memoria sea perfecto. Después de ese momentazo, sólo te queda seguir disfrutando de la ruta bajo el puente de Brooklyn con miles de luces del skyline de La Gran Manzana iluminando el anochecer.
Rodeado de animales en Namibia
Para las más aventureras, el atardecer perfecto está en el Parque Nacional de Etosha al norte de Namibia donde sentirte al más puro estilo de Memorias de África. Imagina ver cómo el cielo se tiñe de naranja mientras unas jirafas beben agua o una manada de elefantes pasa justo delante de tus narices. Esta idílica y salvaje postal te brindará una puesta de sol inolvidable durante la que dudarás entre no apartar la mirada o volverte loca haciendo fotos. En este caso, no puedes entretenerte demasiado porque hay que estar de vuelta en las instalaciones del alojamiento antes de que anochezca pues es el momento en el que cierran las vallas para evitar visitas no deseadas... Pequeños detalles de pernoctar dentro de un parque rodeado de animales salvajes.
Desafiando al vértigo en el desierto de Atacama
Si te ha gustado el atardecer anterior, quizá lo tuyo sean las emociones fuertes así que te encantará también el siguiente escenario. Nos vamos al norte de Chile para desafiar al vértigo despidiendo el día en la Piedra del Coyote, un espectacular mirador con vistas al Valle de la Luna en San Pedro de Atacama. La recompensa de asomarse a esta roca que sobresale del resto es tener bajo tus pies un desértico paisaje rocoso brillando con los últimos rayos de sol. Tranquila que no hace falta jugarse el tipo acercándose tanto al abismo, el ocaso será igual de bello si lo admiras un poco más atrás sentada en tierra firma.
Relajado en la isla de Ibiza
Menos adrenalina pero puede que muchísimo más relax sentirás si contemplas el atardecer desde la coqueta cala D'Hort en la isla balear de Ibiza. Aunque la isla está repleta de bellos lugares donde apostarse a ver caer el sol, este punto quizá sea uno de los que más fascinación despierta por los islotes de Es Vedrá y Es Vedranell dibujados en el horizonte sobre el mar Mediterráneo y en cuyas siluetas hay quien ve la silueta de un dragón tumbado. Déjate llevar por la imaginación, contágiate del ambiente mágico que se crea y recuéstate en la arena blanca para disfrutar de este momento. Un consejo, las vistas desde lo alto del acantilado son todavía más espectaculares.
Bajo el exotismo de Miyajima en Japón
Si buscas una experiencia diferente la encontrarás en el lejano Imperio del Sol Naciente, concretamente en la isla de Miyajima considerada lugar sagrado y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Allí, solitario sobre las aguas del mar interior de Seto, se alza el imponente torii rojo escarlata de casi 17 metros de alto que se lleva todos los piropos de los turistas y que es la puerta al santuario sintoísta de Itsukushima. Al atardecer, la marea sube y el torii parece flotar sobre el agua bajo un cielo de mil colores que van del naranja al rosa y que te regalará una exótica postal. Con suerte, no estarás sola contemplándola porque lo más probable es que te acompañe alguno de los ciervos que pasean por las calles de la isla.
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Desde el paraíso de Koh Tao
Las amantes de las playas vivirán una orgía de sensaciones si viajan a la isla de Koh Tao en Tailandia porque es un hervidero de puestas de sol a cada cual más espectacular. Alquila una moto pequeña y date una vuelta hasta encontrar tu rincón preferido para ver el atardecer, siempre habrá algún escondrijo solitario donde perderte con los pues en la arena sin cientos de turistas alrededor. O quizá tu lugar ideal sea en la bulliciosa playa de Sai Ree Beach, sentada bajo una palmera y rodeada de pescadores volviendo del mar.
Perdida en la naturaleza virgen de Bolivia
Imagínate viendo atardecer en medio de un festival de naturaleza. Ese momento podrías vivirlo perfectamente en las Pampas del Yacuma, en Rurrenabaque al norte de Bolivia junto al río Beni que es un afluente del famoso Amazonas. Aquí suele puedes llegar contratando un tour de al menos un par de días que te llevará en una pequeña lancha de madera hasta el corazón de esta planicie tropical desbordante de lagos, ríos, vegetación y cientos de animales como monos, cocodrilos o las curiosas capibaras. Pues allí, en medio de la nada, siempre habrá una hamaca en la que tumbarte para despedir el día con los sonidos de la naturaleza meciéndote. Abre bien los ojos y disfruta porque será difícil volver a ver un cielo como ese.

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