Pasaportes, pólizas de seguro, carnets de conducir, extractos del banco… La lista de documentos que solemos acumular en casa puede ser enorme y llegar a desbordarnos. ¿Por qué no deshacernos de todo lo que podamos para sacar la cabeza por encima de esa montaña de papeles? Te contamos todo lo que no te habías parado a pensar que puedes destruir y también lo que debes conservar.
1. Extractos bancarios
Se pueden eliminar después de un año y, si los rompes en trocitos pequeños, evitarás que los detalles de tu cuenta y tus datos personales puedan ser copiados por otras personas. Mejor aún si optas por recibir esa información vía online. De esta manera, podrás consultarla siempre que lo necesites e imprimir sólo lo necesario.
2. Facturas
También puedes destruirlas después de un año. Muchos proveedores ofrecen la posibilidad de remitir las facturas por email, pero no es conveniente hacerlo con todos, ya que una factura original puede servirte como prueba de tu dirección postal en ciertas ocasiones que te lo requieran.
3. Recibos
Forman parte de ese club de documentos de los que te puedes desprender transcurrido un año. Antes de destruirlos, puedes esperar a que te llegue el certificado de retenciones para la Declaración de la Renta.
4. Cláusulas y condiciones de los seguros
No está de más conservar una copia original con los detalles de tus contratos, aunque lo cierto es que en la mayoría de las aseguradoras puedes consultar esa información a través de su página web con un nombre de usuario y una contraseña. La próxima vez que renueves pregunta por esa posibilidad. También puedes tomar imágenes de los datos importantes con el móvil y guardar la información para acceder a ella en cualquier momento y en cualquier lugar.
Documentos que deberías conservar siempre
- Certificados de nacimiento, matrimonio, divorcio o defunción
- DNI y pasaportes
- Pólizas de seguros
- Resultados de exámenes y certificados de estudios
- Documentos de pensiones
- Hipoteca
- Declaraciones de impuestos
Antes de destruir ningún documento, piensa detenidamente si lo puedes necesitar como justificante en algún momento. Por ejemplo, ante una reclamación por un pago o un cargo inadecuado, es mucho más sencillo resolverlo satisfactoriamente si conservas la documentación original de la compra.
Vía: Good Housekeeping UK

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