Sexto capítulo de Megan Maxwell para Woman's Day

​Menuda sorpresa se ha llevado Raquel cuando Manu se ha plantado en su casa. No le ha quedado más remedio que dejarle subir. ¡Esto está que arde!

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(Resumen del quinto capítulo: tras el encontronazo de Raquel y Manu en el estreno de la última película que él protagoniza con bronca incluida en pleno photocall, ella vuelve a casa, cansada, irritada y aunque enfadada con el famoso actor, no deja de pensar en él mientras cena una ensalada. De pronto, recibe un mensaje de texto de Manu diciéndole que está en la puerta de casa y amenaza con despertar a todos los vecinos si no le abre la puerta ....).

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Sin ganas de discutir con Manu y de matar a Flash cierro la puerta. Está visto que entre los dos me dan la noche. Cuando entro en mi salón siento que Manu entra detrás de mí y le oigo decir.

- Qué bonito salón.

Escucharle eso me pone sobre alerta y volviéndome hacia él, pregunto.

- ¿Qué quieres? ¿Qué haces aquí?

Manu sonríe.

Ay… ay… ¡qué sonrisa!

No responde. Solo me mira e insisto.

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- Mira de verdad, no sé qué haces aquí a estas horas, cuando tenías que estar con la chica de largas piernas y…

Pero no puedo decir más. Manu viene hacia mí, me coge de los codos para que no me pueda mover y mirándome a los ojos murmura.

- De verdad me preguntas ¿Qué hago aquí?

No sé que responderle.

No sé que pensar.

Solo sé que antes de que él me bese ya lo estoy besando yo y cuando nuestras bocas se separan sonrío. Soy así de idiota ¡y sonrío! Mientras me olvido de la racionalidad, del error que estoy a punto de cometer, de la chica de largas piernas que sin duda lo estará buscando y solo pienso en mí y en lo que me apetece en ese instante.

Sin dudar llevo mis manos hasta sus
hombros, deslizo su chaqueta por sus brazos hasta que esta cae al
suelo y mirándolo con el morbo que ya sé que tengo instalado en la
mirada murmuro.

- Tú te lo has buscado amiguito.

Manu, el amiguito, sonríe ¡ya no
sonrío yo sola!

Y cogiéndome entre sus brazos vuelve a besarme. Introduce su caliente y húmeda lengua en mi boca y ¡oh Dios… oh Dios! Me deja sin respiración. Por favorrr ¡cómo besa el puñetero!

Beso va…

Beso viene…

Y cuando la temperatura ya no puede subir más, me mira y pregunta.

- ¿Dónde está tu habitación?

Entre sus brazos y dispuesta a todo murmuro mimosa.

- Sal al pasillo y al fondo a la derecha.

Hace lo que le pido sin rechistar,
mientras Flash, el de ¡ataca y muerde! Duerme tan tranquilo sobre el
sofá. Anda queeeeeeeeeeee…

Sin parar de besarnos entramos en mi dormitorio y sobre la cama están la ropa que me he quitado un rato antes, pero da igual. No importa. Solo importa la locura que estamos a punto de cometer.

Manu, tras cientos de maravillosos besos me deja en el suelo, y yo sin apartar mi mirada de la suya, le desabrocho los botones de la camisa. Una vez abierta esta cae al suelo y gustosa le chupo el hombro derecho.

¡Ummm qué buen manjar!

Ropa va…

Ropa viene…

Los dos acabamos desnudos sobre mi cama y al mirarlo me sorprendo y estoy por gritar.

¡Woooo… cómo has crecido muchacho!

Pero pasando de los preliminares que dejamos para otro momento, una vez él se pone un preservativo que ha sacado de su cartera, se tumba sobre mí, y mientras su duro y sedoso pene entra lentamente en mi cuerpo, murmura volviéndome loca.

- Eres un cajita de sorpresas Raquel.

Sonrío. Vuelvo a sonreír.

Es una locura lo que está ocurriendo ¡pero está ocurriendo y yo lo he provocado!

Disfruto…

Disfruta…

Manu me posee apasionadamente y yo me abro para facilitarle el camino mientras lo obligo a que no pare, a que continúe con su maravilloso movimiento de caderas.

Suenan nuestros rítmicos jadeos mientras nos miramos a los ojos y ante el placer que siento sale un grito de mi boca y Manuel sonriendo murmura.

- Sí… eres preciosa…

Enloquecida. Acalorada. Excitada. Enajenada. Entusiasmada. Emocionada. Así me siento mientras mis manos le dan unos azotitos en el trasero para que no pierda el compás.

Nos miramos. Nos tentamos. El morbo está servido. Ambos sonreímos, cuando de pronto, hace un movimiento involuntario que rompe el ritmo y grita saliendo de mí a toda prisa.

- ¡Joderrrrrrrrrrr!

Lo miro. ¿Qué ha pasado?

Pero rápidamente me respondo cuando veo a Flash enseñando los dientes y al pobre Manu, tocándose el trasero mientras me dice mosqueado.

- Tu puñetero perro me ha mordido.

Alucinada. Bloqueada. Paralizada y con ganas de matar a Flash, lo miro y al ver una gotita de sangre en el trasero de Manu, miro a mi perro y digo.

- Por el amor de Dios Flash ¿qué has hecho?

El mencionado desaparece de allí como alma que lleva el diablo y yo sin saber si reír o llorar porque la situación, más surrealista, no puede ser, miro a un Manu pálido y desconcertado y murmuro.

- Flash tiene todas las vacunas en orden, pero…

- ¡Me ha mordido joder!

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- Creo… creo que deberíamos ir al hospital a que te lo miraran.

- ¿A que me miren el culo? —grita— ¡Joder… joder…. Joder…! ¡Perfecto! Mañana saldré en toda la prensa y seré el hazmereír de media humanidad.

Me río. No lo puedo remediar.

Pero la risa se me corta al ver como me mira. Pobre. Tiene razón. Y tirando de ingenio, cojo mi móvil, llamo a una amiga enfermera que trabaja en el hospital Doce de Octubre y una vez cuelgo digo.

- Tranquilo. Tengo una amiga que vendrá en un rato para ayudarnos.

- Quizá es mejor que me vea un especialista en el hospital —protesta.

Yo resopló, mientras él blasfema por lo ocurrido y yo sin que me vea, vuelvo a sonreír. ¡Soy así!

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…Continuará

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