Segundo capítulo de Megan Maxwell para Woman's Day

Nueva cita con la best-seller de novela romántica que promete dar mucha guerra con este nuevo capítulo. ¿Quieres seguir haciendo esta apasionante historia mano a mano con ella? Sigue leyendo y vota cómo quieres que continúe.

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(Resumen del primer capítulo: Raquel Rodríguez, periodista, tiene que hacer una entrevista al actor de moda Manuel Beltrán. Se conocen desde pequeños pero no habían vuelto a verse hacía años).

Una vez queda claro que ambos hemos crecido, me da dos besos.

¡Qué bien huele!

Seguro que yo no huelo tan bien como él, que pasando su mano por mi cintura dice:

-Acompáñame al salón. Estaremos más cómodos.

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Me dejo guiar. Al fin y al cabo es su casa y, cuando abre una puerta corredera de cristal que tiene que costar lo que gano yo en diez meses, murmuro al ver aquel impresionante salón que nada tiene que ver con la casa de 60 metros donde ambos crecimos o la mía de 55 en la que vivo.

-Guauuuu… qué pasote.

Manuel sonríe y yo me regaño a mí misma.

Pero vamos a ver: ¿Por qué no he contenido ese guauuu... qué pasote?

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Sin pararnos, vamos hacia una precioso sillón beige claro y no sé si sentarme o no. Horas antes estaba sentada en el suelo de un jardín, junto a varios compañeros, en busca de la noticia y la foto de una famoseta con su nuevo novio y tengo que tener el pantalón algo sucio. Sin hablar, dejo el bolso sobre la mesita de cristal, y con disimulo, me sacudo los pantalones por atrás.

Manu me observa de pie a mi lado mientras yo sigo a lo mío hasta que escucho:

-Siéntate ya, mujer.

Con una sonrisa me siento.

Se sienta a mi lado y su olor fresco vuelve a inundarme la nariz.

Obviando aquel tonto detalle cojo mi carpeta, la abro. Saco de mi bolsote unas gafas, me las pongo, después enciendo la grabadora y, una vez me cercioro que está grabando, la dejo sobre la impoluta mesita y pregunto lo más profesional que puedo.

-¿Comenzamos?

-Cuando quieras.

Ojeo mis anotaciones. Dios ¡estoy nerviosa como una principianta! Y sin mirarlo indico:

-Tu última película es  'Un verano en Tokio', en la que compartes cartel con los sex symbols de Hollywood Channing Tatum y Sam Worthington. ¿Qué ha supuesto para ti?

Manu sonríe. Por el amor de Dios, ¡qué sonrisa tiene!, y a escasos centímetros de mi persona pregunta:

-¿Siempre has llevado gafas?

Niego con la cabeza. No… no… ¡eso no es profesional! pero respondo mirándole.

-Las uso desde hace un par de años. Vamos respóndeme.

El muy sinvergüenza, consciente de mi desconcierto, contesta a mi pregunta y, una vez acaba, clava su mirada en mí y afirma.

-Te quedan muy bien.

Sonrío. No lo puedo remediar. Soy así de simple.

Pero vamos a ver: ¿A quién no le gustaría que uno de los sex symbols del momento le dijera algo bonito?

Una vez consigo encauzar la entrevista, Manu se centra en responder lo que yo pregunto y todo fluye entre ambos. Se nota que estamos a gusto en nuestros papeles, cuando la puerta se abre y su representante entra, nos mira y dice.

-Lo siento chicos, pero debéis acabar. Ha llegado el siguiente periodista.

¿Ya han pasado quince minutos?

Sorprendida miro el reloj. Realmente han pasado veinte, cuando de pronto una chica guapa, pero guapa… guapa, entra en el salón y, tras echarme una mirada de ¡cuidadito lagarta que es mío!, se acerca mimosa a Manuel y dice en inglés.

-Amor. He acabado pilates y me voy a la peluquería. Luego nos vemos.

Dicho esto, lo besa en la boca marcando su terreno ante mí, y después se va.

Apago la grabadora. No sé la razón pero lo ocurrido me ha incomodado y, cuando estoy metiéndo la grabadora en mi bolsaco, siento la mano de aquel sobre mi rodilla y cuando lo miro dice.

-¿Qué tal si me das tu teléfono? Te llamo y te invito a cenar.

Sonrío. Niego con la cabeza. ¡Ni loca! e insiste.

-Cenamos y nos ponemos al día.

¿Al día? ¿Ponernos al día? Madre mía, éste tiene más peligro que un cirujano con hipo, y cuando voy a decir algo insiste.

-Vamos Raquel, por los viejos tiempos.

…Continuará

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