Reducir la ingesta de azúcar en los niños ayuda a su corazón

​Según un estudio, diez días son suficientes para mejorar sus factores de riesgo.

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La obesidad infantil sigue estando en alza y con ella el riesgo de las enfermedades cardíacas, consumir menos azúcar (que no calorías) es clave para reducirlas. 

Según la Asociación Americana de Cardiología la ingesta máxima de azúcar añadido para un niño no debería exceder los 25 gramos, el equivalente a seis cucharaditas de té y menos de lo que contiene una lata de refresco. Hay que tener en cuenta la bollería, los chocolates, los cereales azucarados, los caramelos... pero quedan excluidos los alimentos que contienen azúcar en su composición como la fruta o la leche.

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En España está confirmado que el azúcar es el mayor responsable de la obesidad. El doctor José Ramón González Juanetey, presidente de la Sociedad Española de Cardiología declaró: "Estoy convencido de que si el perfil de riesgo en la población española sigue así, las generaciones que ahora están entre los 10 y los 20 años acabarán teniendo más enfermedades del corazón y vivirán menos que sus padres".

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La mejor medida para solucionar este problema es la educación, evitar que los niños añadan azúcar a la fruta o a la leche y acostumbrarse a tomar alimentos poco dulces. Según Juanatey debería tratarse en los colegios, con lecciones de educación para la salud obligatoria para que los niños se conviertan en motores del cambio para los padres.

Otro problema que genera el azúcar es la salud bucodental, con procesos inflamatorios e infecciosos.

Otros estudios publicados por MedlinePlus  también alertan sobre el consumo de azúcar. El control del consumo de azúcar de los niños mejora sus niveles de triglicéridos (un tipo de grasa buena o "lípido" en la sangre) además de sus niveles de una proteína asociada con la enfermedad cardíaca conocida como ApoC-III.

Un estudio realizado en 43 niños obesos de 9 a 18 años durante nueve días comiendo y bebiendo tal y como lo harían normalmente pero con una excepción: todos los alimentos dulces, como el yogur azucarado o los  pasteles fueron reemplazados por artículos almidonados, como bagels y pizza, dio como resultado un descenso del 33% en los triglicéridos y del 49% en la ApoC-III.

"Las respuestas de lípidos en la sangre de estos niños es nada menos que sorprendente, y no está relacionado con las calorías ni con el cambio de peso", dijo el Dr. Robert Lustig, endocrino pediátrico en el Hospital Pediátrico Benioff de la Universidad de California, de San Francisco, uno de los autores del estudio.

Otro autor del estudio, el Dr. Alejandro Gugliucci, dijo que "aunque las estatinas son efectivas reduciendo el colesterol 'malo' LDL, solamente reducen el riesgo de enfermedad cardíaca en un 50 por ciento. El otro villano es el nivel de triglicéridos lípidos y la proteína ApoC-III asociada".

Gugliucci, profesor y decano asociado de investigación en la Facultad de Medicina Osteopática de la Universidad de Touro, en California, añadió que el nuevo estudio encontró "que solamente el hecho de reducir el consumo de azúcar hizo un gran trabajo disminuyendo estos dos factores de riesgo en un 30 y un 50 por ciento".

Los investigadores indicaron que la LDL pequeña y densa, un tipo de colesterol vinculado a la enfermedad cardiaca, también desapareció.

Las calorías del azúcar son simplemente distintas de otras calorías afirman los autores del estudio.

Por su parte el investigador Lustig explicó que "el azúcar se metaboliza únicamente en grasa en el hígado, lo que lleva a la acumulación de grasa en el torrente sanguíneo, motivando la enfermedad cardiaca. Mientras nos enfoquemos en el total de calorías en lugar de en qué son esas calorías y cómo se metabolizan, la epidemia de obesidad, de diabetes y de enfermedad cardiaca continuará".

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