Las razones por las que no debes dormir con braguitas

​Damas (y caballeros)​, tomen nota.

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Seguramente nunca te has planteado la importancia de la ropa que eliges para dormir. La mayoría de nosotros usamos una camiseta vieja, un pijama confortable y por supuesto, nuestra ropa interior, bien bragas o calzoncillos. Pues bien, lo que vas a leer a continuación, va a hacerte replantear este tema como nunca antes lo habías hecho.

Un artículo de Dr. Dweck Alyssa sobre dormir con ropa interior pone de manifiesto una serie de riesgos para la salud que a lo mejor debemos tener en cuenta. En primer lugar, y que si lo analizas tiene toda la lógica, la ropa interior no deja "libre" nuestra zona íntima, por lo que nunca "respira". Esto hace que el sudor y las bacterias campen libremente, sobre todo en las noches de verano en las que la temperatura sube notablemente. Si además, se trata de una mujer que está atravesando la menopausia y sufre sofocos durante toda la noche, esto se intensifica todavía más.

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Este hecho puede provocarnos infecciones e irritación de la zona. A los hombres, incluso, les puede afectar a su fertilidad: el uso de calzoncillos durmiendo aumenta la temperatura de los testículos lo que podría comprometer la calidad de su esperma.

Si la idea de dormir con tus partes íntimas al aire no te convence, rescata del fondo de tu cajón tus bragas más viejas y dadas de sí, las más transpirables tipo Bridget Jones. Serán las menos perjudiciales para tu salud íntima al permitir que durante la noche esa zona esté ventilada. Y durante las noches más cálidas, haz un esfuerzo para mantener todo su cuerpo fresco para sudar lo menos posible para no ponerlo fácil a las bacterias y reducir la presión arterial.

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Si aún así, en verano no te levantas fresca como una rosa y sientes que tus partes íntimas están sudadas, el ginecólogo Jullien Brady nos da consejos sobre cómo mantenerlas libres de bacterias durante el día:

1. Sólo lavar el exterior, nunca tratar de lavar nuestra vagina. Enjuaga con agua los labios exteriores.

2. Si no puedes pasar sin jabón (los ginecólogos siguen pensando que no es buena idea), elige uno específico para esa zona, lo más neutro posible y no abuses de él, es decir, con una pequeña cantidad es más que suficiente. 

3. Sé consciente de tu tipo de piel. Si tu piel es sensible o alérgica, consulta a tu ginecólogo sobre la la manera más idónea de higiene vaginal para ti.

Vía: Woman's Day.