Megan Maxwell y el capítulo 16 de su relato erótico para Woman's Day

Tras regresar a Madrid, Manu le da una sorpresa romántica a Raquel pero la inesperada aparición de un amigo especial en escena,​ saca a relucir los celos del actor. ¿Resolverán en este capítulo la situación?

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(Resumen del
capítulo anterior: Manu manda flores a Raquel y se presenta en su casa para darle una sorpresa, pero cuando aparece inesperadamente, el actor se marcha enfadado.)

Vaya nochecita toledana que he pasado.

Debido a la ansiedad, a los nervios y el cabreo, casi me zampé yo solita las dos pizzas y más de la mitad de la botella de vino.

Y claro… todo ese batiburrillo en mi estómago me ha jugado una mala pasada y al final pues ha pasado lo que tenía que pasar, que no he dormido y he potado.

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A las 10 de la mañana, con los ojos como dos tomates por la mala noche que he pasado, decido ir a ver a Manu.

Todavía no entiendo por qué se ha enfadado tanto.

¿Acaso él no tiene amigas y amiguitas?

Venga por Dios ¡que estamos en el siglo XXI! Y somos dos personas solteras y sin compromiso.

Una vez llego a los alrededores de la urbanización de su casa, aparco mi coche y me bajo.

Frente a mí tengo el casoplón de Manu. Una casa preciosa de esas que salen en las revistas para las que trabajo. La verja no me deja entrar, pero por suerte, en ese instante se abre y veo que sale el jardinero. Sin dudarlo me cuelo. Manu no creo que me vaya a denunciar por entrar.

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Una vez dentro, camino hasta la puerta de su casa, cuando de pronto escucho un ladrido estridente y unas rápidas pisadas. ¿Manu tiene perro?

Pero antes de que me responda, veo correr hacia mi a un mastodonte color marrón y me entran las cagalandras de la muerte.

Acelero el paso, pero al ver que aquel se acerca más y más enseñándome los dientes, tiro el bolso que llevo y comienzo a correr como alma que lleva el diablo. Pero cuando miro atrás soy consciente de que me pilla y sin dudarlo y como si fuera Cat Woman, me subo al capó del coche que he visto conducir a Manu y de allí al techo.

—Ay Dios… ay Dios…

Con la mano en el pecho y la respiración entrecortada, observo como aquel perro con cara de malas pulgas, pone sus patas en el vehículo pero no se impulsa para subir. Eso me tranquiliza.

—¡Ehhhhh!

Al escuchar aquella voz miro hacia la puerta de la casa y me encuentro con una rubia, pero una rubia de esas en plan vigilante de la playa, que es todo tetas, morros, culo y bueno… también es muy guapa, no lo puedo negar.

Tras ella aparece Manu con cara de mosqueo que al verme subida al techo del coche dice.

—¿Qué tal si te bajas?

Parpadeo…

Intento respirar…

Me he dado la carrera del siglo cuando Manu dice.

—Cas, entrad en casa.

La tal Cas sonríe. Me suena su cara. Yo a esta la he visto antes. Pero donde… ¿Dónde?

Y cuando llama al animal, me viene la iluminación divina y ya sé quién es. Aquella rubia impresionante es Casiopea Melanzane, la actriz italiana con la que Manu compartió cartel en una película y algo más.

La rubia, con una sonrisita, me mira, luego mira a su mascota y dice.

—Prada… ¡ven aquí!

El perro que ha resultado ser una perra quita sus pezuñas del coche y obedientemente va hacia ella. Dos segundos después desaparecen y Manu acercándose al vehículo, extiende su mano para que me agarra a él y dice.

—Bájate con cuidado de ahí, antes de que te abras la cabeza

Sin dudarlo le doy la mano y cuando mis pies tocan el suelo voy a decir algo, cuando Manu, me acerca a su cuerpo, me da un besazo en los labios y cuando se separa de mi aclara.

—Antes de que preguntes, Cas es una amiga y…

—Qué curioso —lo corto—. ¿Tienes amigas? Vaya… vaya… y yo sintiéndome fatal por tener amigos de cama como Cesar, cuando justamente sé a ciencia cierta que tú y ella tuvisteis un lío tras trabajar juntos y estuvisteis una semana encerrados en un hotel en Cannes.

Su cara es un poema. El pobre no sabe ni que decir cuando indico.

—Soy periodista de la prensa del corazón. Por lo tanto, sé muy bien quien es Casiopea Melanzane y lo que tuviste con ella. Pero fíjate que curioso que yo solo soy celosa cuando me dan motivos y…

No puedo decir más Manu…mi Manu, me acerca de nuevo a su cuerpo para besarme y yo encantada me dejo.

¡Por Dios, qué bien besa este hombre!

Cuando nuestros labios se separan rápidamente Manu dice.

—Cas esta aquí por la promoción de su última película y la he invitado a quedarse ¿te importa?

—No.

Mi respuesta veo que le alucina. A mí también. Pero la realidad es esa.

Pero vamos a ver ¿acaso me tengo que rasgar las vestiduras porque invite a una ex a quedarse en su casa? ¿Acaso porque yo invite a un amigo a quedarse en mi casa, significa que he de acostarme con él?

Manu sonríe…

Yo también…

Y antes de que diga nada indica señalando su coche.

—Iba a ir a tu casa para disculparme por…

Esta vez soy yo quien lo besa.

Hummmm… me encanta besarloooooo y cuando nuestro beso se acaba, me mira sonriente y dice.

—Menuda carrera te has echado ¡Usain Bolt!

Al escuchar aquello y pensar en el plusmarquista jamaicano nos reímos y de la mano entramos en la casa.

…Continuará

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