"Subí una foto de mi cicatriz en mi blog y un fotógrafo me propuso una sesión que me hizo verme guapa otra vez"

Laura Hughes se hizo una sesión de fotos que le dio confianza tras someterse a una mastectomía por un cáncer de mama.

Lo más popular

Laura Hughes tuvo que enfrentarse al cáncer de mama y a la posterior y dura mastectomía. Recuperada, tenía que acostumbrarse a su propio cuerpo. Su fortaleza le animó y ha querido compartir unas fotos que le ayudaron a recobrar la confianza. Aquí, te cuenta su historia en primera persona.

Yo era feliz con mi vida tal y como era. A los 25 ya disfrutaba de muchas cosas: un gran hombre a mi lado, mi propio negocio, un apartamento en el centro de una espléndida ciudad y el proyecto de un fantástico viaje de cinco semanas a Australia. Lo último que se me pasaba por la cabeza era ponerme enferma, y menos de cáncer.

Publicidad

A la gente de mi edad no le preocupa el cáncer de mama, así que cuando descubrí un pequeño bultito en mi pecho izquierdo mientras me duchaba una mañana, lo atribuí a las hormonas. Pero no se me iba de la cabeza. Lo chequeaba a diario y me di cuenta de que cada vez era más grande y duro.

Fui a ver a mi ginecóloga y, por mi edad, no se preocupó demasiado. En ese momento todavía no me imaginaba que el cáncer pudiera ser una posibilidad, pero al poco tiempo, el 17 de febrero, ya estaba en el hospital sometiéndome a un montón de pruebas –ultrasonido, mamografías y una biopsia. Una semana después, nada me habría podido preparar para encajar la noticia que estaba a punto de recibir.

Lo más popular

El bulto era, en realidad, un tumor canceroso muy agresivo y de rápido crecimiento, que había triplicado su tamaño en tres semanas y ya había afectado a mis ganglios linfáticos. En ese punto mi vida cambió dramáticamente. Ya no iba a ser más una mujer independiente, divertida y feliz. Ahora era la joven con cáncer que luchaba por sobrevivir.

laura huges mastectomía sesión de fotos

Debido a la naturaleza agresiva de mi cáncer, el sistema me dio prioridad para empezar con la quimioterapia lo antes posible. Además, me harían una mastectomía del pecho izquierdo tan pronto como la quimio finalizara.

No sabía nada sobre quimioterapia y estaba aterrorizada. La idea de perder un pecho me preocupaba. Mi pareja, Brad, estuvo presente en todas las citas y me decía cosas para animarme, pero cuando él no estaba cerca, me sentía asustada y sola.

Aunque las enfermeras de la unidad de quimioterapia eran encantadoras, nada te puede preparar para mitigar los efectos que acontecen cuando el veneno entra en tu organismo. Ya no me volví a encontrar bien. De pronto, me sentí como una enferma de cáncer.

La enfermedad se cebaba en mí. Mis niveles de energía bajaron en picado, me brotaron horribles erupciones en la piel y mi pelo comenzó a caer a puñados, al igual que mis pestañas, mis cejas y mis uñas. No reconocía a la persona que me devolvía la mirada frente al espejo. Me sentí como alguien completamente diferente.

Tras 18 semanas, finalmente la quimioterapia acabó y me hicieron la mastectomía. Me aliviaba pensar que ya no tenía el pecho que trataba de matarme.

Después de colgar una foto de mi cicatriz en mi blog para concienciar, el fotógrafo Tatum Reid contactó conmigo. Me preguntó si estaría interesada en hacer una sesión de fotos que enseñara a los demás que todos los cuerpos son bellos.

Al principio me negué, pero quería mostrar que la vida no termina después de un diagnóstico de cáncer. Antes de la enfermedad jamás habría sido capaz de hacerlo pero, después de todo, me lancé. De algún modo crecí en autoconfianza. Sabía que ésta era otra manera de demostrarme a mí misma que el cáncer no sólo no ha vencido, sino que me ha dado nuevas oportunidades que, de otro modo, no habría tenido.

La sesión fue de maravilla y nos reímos todo el día. Me sentí muy glamurosa con el maquillaje de Love Moi Makeup y, aunque estaba nerviosa por posar en ropa interior, Tatum me lo puso fácil. Al final, estaba tumbada en topless dentro de una bañera con flores preciosas a mi alrededor. Por primera vez desde el diagnóstico me volví a sentir maravillosamente confiada y femenina. Por fin me reencontraba con la que fui. Sí, tenía el pelo corto y un solo pecho, pero todavía era yo y estaba guapísima.

Desde la sesión, pasé tres semanas de radioterapia y terminé mi tratamiento activo en mayo de 2015. Cada día que pasa me siento más y más yo misma. Además, ¡ya casi tengo melena! Hace tres meses tuve mi primera operación de reconstrucción para retirar también el otro pecho y poner implantes de tejido expansivo bajo los músculos pectorales. Éstos se irán llenando a lo largo de varios meses hasta crear unos bolsillos donde insertar los implantes de silicona. Sé que el proceso será largo, pero merece la pena.

Puede que mi cuerpo esté marcado para siempre, pero tras cada cicatriz hay una historia increíble. Permanecerán como parte de mí durante el resto de mi vida, así que he aprendido a quererlas. Es cierto que me recuerdan a los terribles momentos que pasé, pero también me empujan a hacer aquellas cosas que deseo en la vida sin preocuparme de lo que piensen los demás. Representan la batalla que he librado y la lucha que he vencido.

Vía: www.goodhousekeeping.co.uk/