Dos mamás, dos hijos: "Así formamos nuestra maravillosa familia"

A pesar de los muchos obstáculos iniciales, esta pareja del mismo sexo consiguió su sueño de convertirse en madres.

Lo más popular

Jodi Capeless y Kimberly Galberaith se conocieron en 1992, cuando tenían ventitantos años y ambas eran actrices. "Las dos participábamos en la obra, 'Sin sentido', en un teatro de Massachusetts", recuerda Jodi. Y la pareja ha estado junta desde entonces. En 2004, se fueron a vivir juntas y en  2009 se casaron por lo civil. Pero había algo que les faltaba.

"Kimberly y yo siempre hemos querido ser madres", dice Jodi. "Nosotras teníamos claro que algún día lo seríamos, pero no cuando".

Publicidad

La pareja decidió que una de ellas se quedaría embarazada mediante fecundación in vitro. "Queríamos ser madres en las mismas condiciones, pero no sabíamos cómo nos sentiríamos y si habría una unión mayor entre el bebé y quien lo dio a luz", dice Jodi, que ahora tiene 49 años. "Y no teníamos la necesidad imperiosa de dar a luz". Es entonces cuando ella y su esposa Kimberly, 48, decidieron informarse sobre la adopción.

Lo más popular

El largo camino hacia la maternidad

Jodi y Kimberly dieron por hecho que se trataría de una adopción internacional, pero muchos países, como China, no eran posibles por sus estrictas limitaciones en los procesos de adopción, como que no aceptan mujeres en solitario o parejas del mismo sexo. Perplejas, finalmente encontraron una agencia online llamada Adoptions from the Heart, donde trabajaban con padres sin importar su orientación sexual. Las cosas comenzaron a mejorar.

"El trabajador social nos dijo desde el principio 'Lo importante no es si os convertís en una familia, si no cuando'", recuerda Jodi. "Nos animó muchísimo".

El siguiente paso fue hacer el programa de la agencia, que incluía un estudio de la casa, la toma de huellas dactilares, clases y rellenar montones de formularios. Tuvieron que contestar un sinfín de preguntas sobre ellas, dando detalles de su pasado y personalidad. Ellas habían elegido una adopción abierta, es decir, que la madre biológica podría leer los perfiles de los posibles futuros padres y elegir a los que considerara más aptos. "Así que volvimos a casa tras una de las reuniones mensuales en la agencia y nos pusimos a escribir intentado explicar el tipo de madres que íbamos a ser".

En 2004, un año después de apuntarnos al programa de la agencia de adopción, Kimberly recibió una llamada de su asistente social diciendo que una pequeña había nacido y ellas habían sido elegidas por sus padres biológicos. Casualmente, Jodi estaba en la tienda Babies 'R Us comprando un regalo para el hijo de un amigo. Como no tenían nada preparado y muy poco tiempo, compró una silla de seguridad para el coche y poco más. "Éramos optimistas, pero prudentes", explicó Jodi.

"Lo llamaron colocación de emergencia" cuenta. "La madre biológica no había hecho un plan para la adopción previo. No sabía lo que iba a hacer con el bebé". Pero cuando la niña nació, su madre decidió darla en adopción. Sin apenas darse cuenta, la pareja iba camino de Pensilvania para conocer y recoger a su hija recién nacida.

Llevando al bebé a casa

En el hospital, Kimberly y Jodi fueron recibidas por el trabajador social y el equipo del hospital. "Todo el mundo fue encantador" dice Jodi. "Durante una clase, nos dijeron que algunos hospitales podrían poner resistencia ante una pareja del mismo sexo, pero no fue nuestro caso".

Después de rellenar todos los formularios necesarios para el proceso, se pusieron unas batas de hospital y las llevaron a conocer a su hija, Grace. (La pequeña tuvo problemas para regular su temperatura al principio, pero por lo demás, estaba sana). "Giré en una esquina y vi a ese precioso y minúsculo bebé y pensé '¡Dios mío! ¡Dios mío!'", recuerda Jodi. "Ni siquiera piensas si es de verdad, el momento es sobrecogedor".

Vi a ese precioso y minúsculo bebé y pensé '¡Dios mío! ¡Dios mío!El momento es sobrecogedor​"

Publicidad

Debido a las leyes que regulan las adopciones en New Jersey, tuvieron que esperar 72 horas para irse de Pensilvania. Durante ese tiempo, la madre biológica tiene la oportunidad de cambiar de opinión. "Aquello era insoportable," confiesa Jodi. "Cuando nos llamaron diciendo que nos podíamos ir, nos fuimos tan rápido como pudimos".

Tuvimos que esperar 6 meses de visitas a casa por parte de los servicios sociales para que la adopción fuera definitiva."Y es pasado ese tiempo cuando vas al juzgado y un juez te da el ok y te dice 'Sois una familia para siempre'"dice Jodi. "En ese momento me derrumbé. No me había dado cuenta de cuánto tiempo había estado aguantando".

Jodi y Kimberly la primera vez que estuvieron con su hija Grace.

Otra adopción

Dos años después, en 2006, pasaron de nuevo por el proceso y dieron la bienvenida a un chico, Jack, a la familia. Esta vez fue completamente diferente, después de que Jack naciera, Jodi, Kimberly y Grace, que ya tenía dos años, conocieron a la madre biológica y pasaron varias horas juntas. "Creo que esta madre nos escogió porque quería un hermano para su hijo", dice Jodi. "Grace estaba muy emocionada por conocer a su hermanito que le estornudó encima y pensé 'Oh, ¡genial!'". Antes de la que familia Capeless se fuera con Jack, su madre biológica se tomó un momento para despedirse.

Cuando la familia al completo llegó a casa, Jodi y Kimberly tenían un camino duro por delante. Grace había sido un bebé fácil, su hermano no.

Nacido de manera prematura, con tan solo 2,267 kilogramos, Jack necesitaba cuidados constantes y especiales. Después de comer, tenían que tenerlo en brazos durante un buen rato podría vomitar. No aprendió a caminar hasta los 19 meses y tardó en hablar. Necesitó cirugía ocular, lo que según Jodi es común en los prematuros. Ella admite que "no estábamos preparadas para este tipo de demoras y estrés".

Pero hoy, Jack tiene 9 años y está fenomenal y más alto que su hermana mayor. Las madres dicen que Grace, de 11 años, fue una gran ayuda para que él creciera sano y fuerte. "Ella fue nuestra mejor ayuda y lo hacía todo por su hermano pequeño", dice Jodi.

Ahora, los hermanos son una piña, según Jodi, "A Jack no le gusta estar sin ella. Están muy unidos. Se pelean como todo los hermanos y luego siguen siendo los mejores amigos, es una relación hermana-hermano de los más normal".

Lo más popular

Celebrando su historia familiar

Cada año, la agencia organiza una barbacoa en Pensilvania donde los padres adoptivos pueden invitar a los padres biológicos. La familia Capeless no falló ningún año, pero la madre de Grace no acudió hasta que ella tuvo cinco años. "Aquella mujer se me acercó y pensé, '¿Es una de mis antiguas alumnas? ¿Por qué me resulta tan familiar?'", recuerda Jodi. "¡Se parecía a mi hija!".

Las mujeres se abrazaron. "Ella estaba temblando. Yo estaba temblando", dice Jodi. "No me imagino qué pudo sentir en ese momento".

Cuando Grace corrió hacia ellas, Jodi y Kimberly le dijeron que era su madre biológica. Como una niña cualquiera de cinco años, Grace solo dijo "Hola y vale", dice Jodi. Se abrazaron y se hicieron fotos. La madre se quedó durante horas, viendo a Grace jugar, comer y pasarlo bien. Fue la única vez que la vieron.

Una mujer vino hacia mí. ¿Es una de mis antiguas alumnas? ¿Por qué me suena tanto? ¡Pero si se parece a mi hija! "​

La familia todavía no ha vuelto a encontrarse con la madre de Jack en persona. Pero Jodi y Kimberly envían novedades y fotos a las madres biológicas, aunque no suelen tener respuesta.

Grace y Jack preguntan por sus padres también. "No tenemos muchainformación sobre ellos", explica Jodi. "Pero obviamente, eran unos hombres muy listos, guapos y con talento. Así que pensamos que la honestidad es lo mejor".

También tienen que enfrentarse a algunas preguntas de sus hijos, ambos afroamericanos, sobre sus razas. "Cuando los niños eran pequeños, tenían preguntas sobre que su color de piel fuera diferente al nuestro, pero no parecían que les molestara en absoluto", dice Jodi.

Pero los niños nunca han preguntado sobre por qué tienen dos madres, en lugar de un padre y una madre. "Ayuda -explica Jodi- que vivamos en una comunidad donde hay otros padres gays. Ella y Kimberly están muy comprometidas con la escuela de Grace y Jack, así sus compañeros de colegio las conocen y se refieren a ellas como "las madres". En 2014, después de que los matrimonios del mismo sexo fueran reconocidos en Nueva Jersey, Jodi y Kimberly estaban legalmente casadas. "Hicimos una boda en casa, solo para nosotros cuatro", recuerda. "Grace hizo una tarta y Jack la decoró".

A medida que Grace y Jack crecen, Jodi y Kimberly mantienen la honestidad como su guía en la maternidad, empezando por celebrar el hecho de que son adoptados. "Siempre hemos sido muy abierta sobre sus adopciones, contándoles esas historias antes de dormir, al igual que 'Buenas noches, Luna'", dice Jodi, añadiendo que no pueden ser más felices por la manera en la que han formado su familia. "Os lo digo a todos, si queréis adoptar, ¡simplemente hacedlo!".

Este testimonio es parte de una serie sobre adopciones publicada en  Good Housekeeping .