La hija de una famosa cuenta cómo superó su adicción a las drogas y ahora ayuda a otros a recuperar su vida

Sofía Cristo empezó a coquetear con las drogas siendo todavía una niña y, tras tocar fondo, ahora comienza a encauzar su vida.

Lo más popular

La vida de Sofía Cristo no ha sido normal. Hija de Bárbara Rey y Ángel Cristo, su infancia estuvo marcada por los malos tratos que su madre sufría a manos de su padre y por las drogas. Ella ha contado en más de una ocasión que su padre la enviaba con 14 años a comprar drogas. Este contacto fue el trampolín para que comenzara con su consumo a una edad temprana. Además, ver con tan solo 6 años la manera en la que su padre atacaba a su madre le dejó marcas y un estado emocional que favoreció su problema.

Publicidad

Ahora tiene 32 años y reconoce que las drogas han sido el gran amor de su vida (y así tituló su libro "El amor de mi vida" en el que relata sus vivencias). Pero la historia de Sofía es una vida de valor y lucha. En el año 2013 ingresó, por fin, en una prestigiosa clínica de desintoxicación en Cataluña gracias a la ayuda de su familia, y en especial de su hermano, que fue el primero que se dio cuenta del problema. Los dos han seguido una vida diferente. Mientras que Sofía cayó en el mundo de la droga, su hermano es un chico "sano, deportista y trabajador" en declaraciones de la joven a la revista 'Diez Minutos'. Con esto se demuestra que, aunque puede existir una predisposición, se puede salir de ese callejón tan oscuro en el que ella se vio metida.

Lo más popular

De hecho, Sofía, que es DJ, tuvo que dejar su profesión durante los años que ha durado su rehabilitación pero ahora, tras 3 años y 2 meses alejada de las drogas, vuelve a disfrutar de la música y se dedica a dar charlas por algunos colegios, acompañada de un Mosso d'Escuadra y dos psicoterapeutas, Francisco y Montse, que fueron quienes la ayudaron a salir de las drogas.

"Creo que desde mi experiencia vital puedo ayudar de verdad a muchos jóvenes y eso me gusta. A mí me hubiera encantado que existieran estas charlas", nos cuenta Sofía Cristo tras compartir una de estas experiencias en exclusiva con Woman´s Day.

Sofía Cristo en una de las charlas de ayuda a otros jóvenes.

Con 14 años ella comenzó con lo que se conoce como "drogas legales", es decir alcohol y tabaco. También probó el cannabis, algo que ha llegado a consumir en casa. Con el paso de los años, vio cómo las drogas (ha probado prácticamente todas) se lo habían llevado todo y tomó la decisión de curarse. Tuvo que dejar de lado su trabajo, aislarse en el centro y en una casa tutelada, sin teléfono móvil, algo que parece tan básico a su edad. Pero le ha servido también para darse cuenta de a quién tenía a su lado. De hecho, contaba en una entrevista a la revista '¡Qué me dices!' que cuando salió su teléfono solo tenía 6 contactos, su madre, sus terapeutas y cuatro amigas. Antes de añadir a nadie más, debía pasar un filtro de idoneidad y, por supuesto, no podía tener contacto con ninguna persona de su pasado.

Ahora, después de haber reunido el valor para cambiar su vida, ha regresado a su trabajo en el mundo de la música, pero siempre está alerta. No puede volver a probar el alcohol. "Es muy peligroso para un adicto porque una copa te lleva a querer otras cosas", así que cuenta que en ocasiones especiales brinda con zumo. Cuando tiene que trabajar, reconoce que puede ver el peligro de una recaída de cerca, pero afirma que se protege: "Voy, hago mi trabajo y me largo. Dicho de otra manera: en un after no me vas a ver, de eso estoy muy segura". Demostrando así su entereza, su fuerza de voluntad y también su pasión por su trabajo. "Estoy casi todo el día metida en el estudio de grabación con mis dos proyectos: el de Sofía Cristo y otro underground de tecno. Esta es mi verdadera droga natural".

Pero no lo ha logrado sola, su madre ha sido su gran apoyo. Cuando salió del piso tutelado en Cataluña, se mudó a la casa de su madre a principios del año 2014. Pero no dejó de un lado su tratamiento, acudía cada día a terapia (algo que todavía no ha dejado de hacer, porque el camino es largo) y pasaba una semana al mes en una casa tutelada. Su madre ha sido su gran apoyo. 

"Mi madre está muy feliz. Ella ha sufrido mucho porque es una sufridora nata, de la vida. Y conmigo le ha tocado. Está ahora muy orgullosa con el paso que he dado y, sobre todo, se siente tranquila. Si sufre, que al menos no sea por mí. Yo ahora soy feliz".

Dejar las drogas después de 14 años ha supuesto un enorme cambio también a nivel físico. Ahora reconoce que tiene más apetito y que practica deporte todos los días, según ha confesado recientemente.

Su libro, publicado en 2014, ha sido también una ayuda para su recuperación, aunque reconoce que recordar los episodios vividos con su padre le duele pero no le guarda ningún rencor. Es una especie de diario que revela sus recuerdos y pensamientos desde que decidió someterse a rehabilitación. Ahora apuesta por cuidarse y quererse, "hoy por hoy el amor de mi vida soy yo".

Y gracias al proyecto que comparte con el Fòrum Terapéutic, espera evitar que nadie tenga que pasar por lo que ha pasado ella.