Como la mayoría de las mujeres que no han dado a luz, Samantha de 'Sexo en Nueva York' no ha pensando mucho en los ejercicios de Kegel. Suponía que estos ejercicios que fortalecen los músculos del suelo pélvico era algo que sólo hacían las amas de casa aburridas. Así que cuando mi editor jefe me mandó un correo electrónico preguntándome si quería hacer un programa intenso de ejercicios Kegel me quedé poco menos que perpleja.

Advertisement - Continue Reading Below

Yo no he tenido hijos, así que ¿por qué necesitaría hacer Kegel? ¿Es realmente necesario que apriete mi vagina mientras veo mi serie favorita en Netflix? ¿No la contraigo ya lo suficiente? Me refiero a que yo soy una persona ya de por sí nerviosa ¿no hace esto que tense todos mis músculos?

Pues no. Estaba completamente equivocada.

La mayoría de las mujeres pueden realizar los ejercicios de Kegel cuando cuando están paradas, hayan dado a luz o no (¡como yo!). Y es que aunque los ejercicios de Kegel son sobre todo beneficiosos para embarazadas o mujeres que acaban de dar a luz, aquellas que cogen mucho peso a menudo o las que sufren incontinencia urinaria, "es importante que el resto de las mujeres los realicen para familiarizarse con la importancia del fortalecimiento de los músculos de su suelo pélvico" tal y como comenta la Dra. Natasha Bhuyan de One Medical Group.

Lo más popular

De hecho, los hombres también puede beneficiarse de los ejercicios de Kegel. ¡Arriba el femenismo! (Intenté convencer a mi marido para que me acompañara en esta nueva rutina, pero pasó olímpicamente).

Con todo esto en mente, empecé mi mes de entrenamiento Kegel realizando los ejercicios una vez al día y dos el sábado y domingo (por si entre semana se me había pasado hacerlos algún día).

Semana 1

¿Cuántas veces has leído que deberías hacer Kegel mientras comes o mientras conduces hacia el trabajo? Tu respuesta seguramente sea "Oh sí, podría hacer eso". Pero en realidad, casi nunca te acuerdas de contraer tus músculos pélvicos mientras te comes una ensalada o estás parada en un atasco.

Se necesita tanta concentración que el primer día me resultó imposible hacerlo mientras mantenía cualquier conversación. Y es que me daban ganas de gritar "¡Estoy haciendo mis ejercicios Kegel ahora mismo!" lo que no hubiera sido apropiado. También lo intenté en el atasco, pero casi le doy al coche de delante mientras me concentraba en eso en lugar de conducir de forma segura.

Aquello no estaba funcionando.

Así que descarté algunos momentos por no ser adecuados para que yo hiciera mi rutina de Kegel. Decidí que los haría nada más levantarme y antes de acostarme, como cuando me lavaba los dientes y usaba el hilo dental,¡solo que emplearía mi vagina!

Los días siguientes, me di cuenta que lograba concentrarme en los ejercicios si miraba fijamente a mi marido. Sin embargo, me pidió que no lo hiciera, que se ponía nervioso, pero es que me ayudaba realmente hacerlo así.

Después de unos días, me doy cuenta de que me siento algo dolorida. ¿Estoy en tan baja forma que tengo agujetas por unos simples ejercicios que ni siquiera se parecen a hacer deporte? Una vez más, la dra. Bhuyan salió en mi rescate: "cualquier grupo muscular que no está acostumbrado al ejercicio, puede sufrir dolor al comenzar a ejercitarlos y tus músculos del suelo pélvico no son una excepción". Sin embargo sí me advirtió de que si notara un dolor intenso, debería pedir cita con mi ginecólogo. Pero no fue necesario, simplemente notaba molestias después de hacer mis ejercicios dos veces al día.

Al final de la primera semana, tengo la rutina completamente interiorizada pero no noto ninguna diferencia en mi vida.

Semana 2

Mantengo el ritmo. El dolor ha desaparecido. Todos los ejercicios son bastante fáciles (y resultan cada vez más fáciles gracias a lo conocido como memoria muscular). Sólo hay un ejercicio que me resulta embarazoso y es el conocido como el de La Mariposa, en el que te tumbas boca arriba y te hace "ventilar" tu vagina en tres series de cinco repeticiones. Es lo más humillante que he hecho nunca.

Semana 3

Estoy segura de que mi suelo pélvico va a ser tan fuerte como Hulk. Es más, siento que si mi vagina fuera una empresa de mudanzas, podría vaciar un apartamento de dos dormitorios yo sola. Sé que es una locura, pero a veces pienso en coger alguna cosa con ella.

Semana 4

En primer lugar, hay que señalar que mi conejillo de indias sexual (mi marido) no notó diferencia en mi vagina en todo este proceso. Pero cuando le pregunté a cómo se había sentido cuando presioné su pene con mi vagina cuando hacíamos el amor (todo muy sexy, lo sé), me dijo que se sentía como un crío de 18 años virgen y salió de la habitación maldiciendo a mi editor, así que lo tomaré como que vamos bien.

Ahora, vamos a por las cosas verdaderamente aterradoras:

La penúltima mañana de este experimento, me encontré con que había escrito en mi diario de sueños lo siguiente y así lo publiqué en Twitter: "Estoy agotada después de hacer mis ejercicios kegels esta mañana".

Aterrador, ¿no? Y es que he interiorizado tanto estos ejercicios que hasta en sueños los realizo, tanto como para escribirlos en mi diario en mitad de la noche.

Así que doy por hecho que los ejercicios de Kegel están aquí para quedarse en mi rutina ¡pero no en mis sueños por favor! Intentaré seguir con ellos por lo menos una vez a la semana. Exceptuando lo que escribí en mi diario en mitad de una noche, mi mes de ejercicios de Kegel ha resultado muy positivo.

Aunque no he padecido nunca incontinencia, hacía pis muy menudo, lo que me hizo ir al médico para ver si había algo extraño, pero no fue así.

Después de un mes haciendo estos ejercicios, mis visitas al baño han disminuido, sobre todo, porque siento que que aguanto más. Y según la dra. Bhuyan está de acuerdo conmigo en que es por los ejercicios de Kegel. Ella afirma que estos ayudan mucho a aliviar la incontinencia y problemas relacionados con ella. "En sólo tres meses haciendo Kegel, ayuda a mejorar sus síntomas como tener pérdidas cuando toses, te ríes o estornudas".

Y si yo noto sus beneficios con solo un mes, no puedo evitar pensar que estaré cada vez mejor si continúo con mis ejercicios.

Así, los ejercicios de Kegel deberían hacerse por razones de salud. Y si tienes tiempo para salir por ahí o ver la tele, tienes también tiempo para poner en forma tu pared pélvica. Así que ya sabéis, hacedlo y compartidlo con vuestras amigos.

Vía: www.cosmopolitan.com

Comentarios