Beneficios del agua salada en la salud

Los océanos son fuente inagotable de vida y salud, te contamos cómo repercuten en tu vida.

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Cada 8 de junio se celebra el Día Mundial de los Océanos. Y es un día que queremos recordar con especial atención porque los océanos son una parte muy importante en nuestra vida y nuestro planeta, incluso para aquellos que no viven en la costa. Por eso te contamos todo lo que el agua salada puede hacer por tu salud y cómo puedes cuidar los océanos para seguir aprovechando todos los beneficios que pone a tu alcance.

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Beneficios del agua marina para la salud

Si cuidamos bien del mar y de los océanos, estos nos cuidarán a nosotros. ¿Cómo? Pues dejando que a través de un baño en sus aguas o un paseo por la costa mejoremos nuestra salud.

La composición del agua salada es diferente al del agua dulce, por lo que sus efectos en nuestro cuerpo son diferentes. Pasar un rato en la playa y bañarse en el mar está muy recomendado para personas con problemas respiratorios, ya que el agua salada favorece que los pulmones expulsen cualquier toxina que tenga acumulada y provoque dicha afección.

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También favorece mucho la piel de aquellas personas que sufran psoriasis o dermatitis, curando la descamación y calmando la piel, aunque es cierto que al entrar en contacto con ella puede llegar a escocer, la piel mejora notablemente en poco tiempo.

Aquellas personas que tengan problemas musculares, posturales o incluso de estrés pueden mejorar su dolencia en el mar. Flotar en el agua salada, ayuda a liberar estrés y relajar toda la postura, dándole al cuerpo un momento de descanso.

La importancia del agua salada

El 71% de la superficie de la Tierra está cubierta por agua salada que pertenece a los océanos, es decir, más de la mitad del planeta es agua. Pero conocemos muy poco de ellos, se calcula que más del 90% de los océanos están sin explorar. Y todo este agua no solo alberga vida animal y vegetal (tanta que se estima que hay cerca de un millón de especies diferentes, de las cuales se conocen 230.000) sino que encierra en su interior una fuente de salud inagotable. Por eso, debemos proteger y cuidar de los océanos, ya que son fuente de vida.

Este año, el lema que plantea la ONU es "Unos océanos sanos, un planeta sano" y con ello, una vida más saludable para todos los seres vivos que vivimos en él. Según datos publicados por Davidoff y National Geographic, los océanos producen el 50% del oxígeno de planeta, también generan toneladas de comida para alimentar a toda la población (más de 1.000 millones de personas usa productos del mar como principal fuente de proteínas), nos conectan y limpian el agua de la Tierra. Además, es fuente de medicina gracias a la composición misma del agua salada y de las plantas y algas que están en su interior.

Por esta razón, es imprescindible que nos encarguemos de cuidarlo y no contaminarlo. "Es preciso adoptar medidas urgentes a escala mundial para aliviar a los océanos del mundo de las muchas presiones a que se ven sometidos, y para protegerlos de peligros futuros que puedan sobrepasar los límites de su capacidad", afirma el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

Consejos para cuidar los océanos

Dado que el 80% de la contaminación del entorno marino es por culpa de ser humano, es nuestro deber cambiar y cuidarlo al máximo para poder seguir aprovechando todo lo bueno que nos aporta.

El principal consejo es cuidarnos mucho de reciclar bien el plástico y no volver a tirar nada ni al mar ni en la playa. De hecho, 5.000 millones de toneladas de plástico acaban en el agua, con fatales consecuencias para flora y fauna marina. Por eso, si vas a la costa, lleva siempre contigo una bolsa para guardar todos los desechos, sean de plástico, de papel, metal u orgánico. Si no dejas nada en la playa el agua no lo arrastrará, y el océano estará un poco más limpio gracias a tu atención.

Otra manera de cuidar de la salud del agua es vigilar el pescado que consumimos y su procedencia, ya que cada año se capturan 79 millones de toneladas de marisco y pescado, una cantidad tal que lleva a afirmar que la mayor parte de las zonas pesqueras están sobreexplotadas. Pregunta sobre la procedencia del pescado y elige siempre la opción que sea más sostenible con el medio ambiente.