El perro, el mejor amigo del bebé

​Ten en cuenta unas pautas y lograrás la sintonía perfecta.

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Tener una mascota en casa no tiene por qué ser un impedimento para el niño. Sólo hay que tener en cuenta algunas pautas para lograr una convivencia perfecta.

Muchos futuros padres se preocupan por la llegada al mundo de su hijo si tienen una mascota en casa. Antes el perrito era el niño mimado de la casa, y los miedos a los celos del perro y a que éste pueda ser precursor de muchas enfermedades del bebé, son los más frecuentes, pero esto tiene solución.

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La llegada de un bebé requiere de mucha preparación y, de la misma manera que os encargáis de decorar la habitación y comprarle todo lo necesario, también hay que preparar a vuestra mascota todo lo imprescindible.

Para que el animal tampoco sufra las consecuencias, mostrándose demasiado agresivo, o incluso, deprimido, lo mejor es entrenarle con antelación. Encargaos de que obedezca, y recalcar las órdenes de 'abajo-quieto', son las más útiles para mantenerlo a raya con el peque.

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Por otro lado, si le teníais acostumbrado a que la casa fuera toda suya, ahora es importante que le enseñéis a que mantenga las distancias en ciertas zonas; por ejemplo, en la habitación del bebé, o que no se suba a las camas si vais a dejar ahí al niño.

Sin embargo, es interesante que el perro se dé cuenta de que va a vivir alguien más en casa. Por eso, mientras preparéis la habitación del bebé, podéis dejar que entre para oler sus cosas, siempre y cuando no las coja ni las chupe, ante eso, un bueno 'no'.

Los expertos también recomiendan poner de vez en cuando un audio de un llanto de bebé (disponible en mediateca.educa.madrid.org) para que se acostumbre al sonido del próximo habitante.

Una vez terminados con los preparativos, cuando el bebé llegue a casa, es mejor que el encuentro se produzca en la calle, y dejar al perro que le huela antes de entrar, así se familiarizará con su olor desde el primer momento y de una manera poco invasiva.

Es entonces cuando entra en cuestión la otra preocupación más frecuente: la higiene.

Para que no haya ningún problema, llevad al perro al veternario los días antes y hacedle un chequeo para garantizar que todo está en orden. Revisad las vacunas y que esté al día con la desparasitación y darle un buen baño y un cepillado antes de que el pequeño llegue a casa.

Intentad evitar que le chupe en un principio por si acaso, pero una vez que el niño desarrolle sus defensas, dejad que vuestra mascota le demuestre todo el amor que quiera.

Si sigues estos consejos, no tiene por qué haber ningún problema de tipo sanitario.

Por lo demás, no dejéis de hacer caso al perro por la llegada del bebé; como si fuera un hijo mayor, dividiros sus cuidados y atenciones y nunca le descuidéis. Es importante que seáis afectuosos con vuestra mascota cuando estéis con vuestro hijo, y que incluso os reservéis un tiempo diario (10 minutos, por ejemplo) para que se lo dediquéis exclusivamente al perro.

De esta manera el perro aprenderá a querer al bebé, y vuestro hijo conocerá el amor hacia los animales.