Escucha activa: cómo crear una relación de confianza con tu hijo

​Una nueva manera de educar y establecer una relación con tu hijo que además, acabará por transformarte a ti.

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La imagen de Barack Obama y el príncipe Guillermo de Inglaterra arrodillados al lado del pequeño príncipe Jorge, hijo de Guillermo y Kate Middleton, dio la vuelta al mundo. Pero ¿porqué llamó tanto la atención esta foto? Los adultos estaban arrodillados y se ponían al nivel del niño para dirigirse a él. Este hecho le hace entender al menor que están atentos a lo que tiene que decir y es que sus padres están practicando la escucha activa con él.

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Este método, mencionado y estudiado por primera vez en 1957 por los psicólogos estadounidenses Carl Rogers y Richard E. Farson, y más adelante por el doctor Thomas Gordon, busca tener una relación más cercana con tu interlocutor. El objetivo es escuchar sin juzgar, ni aconsejar, ni presionar, prestando atención tanto a lo que se dice como a los sentimientos que acompañan esas palabras.

Ponte a la altura de tu hijo

La mejor manera de hacer que tu hijo se sienta escuchado y, con ello, más seguro para expresar sus sentimientos es ponerte a su altura. Agáchate y mírale a los ojos desde cerca, sentirá que no es una situación amenazante y que tienes voluntad de escuchar todo lo que diga. Esto crea una relación afectiva más fuerte y más confianza el uno en el otro. Además, según un artículo de los psicólogos ya mencionados, las personas que se sienten escuchadas "son más maduras emocionalmente, más abiertas sobre sus experiencias, están menos a la defensiva, son más democráticos y menos autoritarios".

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Por lo tanto, imitar a Guillermo y Kate y apostar por la escucha activa como filosofía para educar a tus hijos puede derivar en adultos más seguros de sí mismos, más maduros y con mejores capacidades de comunicación. Pero no creas que la escucha activa tiene solo un efecto positivo en tu hijo, tú también lo notarás.

El cambio comienza en ti

La escucha activa es una forma de vida. Si no estás plenamente convencido de sus principios, tu interlocutor lo notará, en este caso, tu hijo. No debes dar consejos ni expresar tu punto de vista, esta es una manera de conducirle hacia un camino según tu propio punto de vista, no el suyo. Tampoco puedes practicar la escucha activa estando a la defensiva o adoptando una posición agresiva, según dicen en un artículo publicado por la University of Chicago Industrial Relations Center "mientras que la atmósfera sea amenazante, no puede haber una comunicación eficiente. Así que se debe crear un clima que no sea crítico, evaluativo o moralizador. Debe ser una atmósfera de igualdad y libertad, permisividad y entendimiento, aceptación y calidez. Es en este clima, y solo en este clima, donde el individuo se siente lo suficientemente a salvo para incorporar nuevas experiencias y nuevos valores y conceptos sobre sí mismo".

Así, el niño irá construyendo una imagen sobre sí mismo que no esté tan afectada por la presión de los demás, sino por la plena conciencia de sus experiencias y una mejor compresión de sus emociones y pensamientos. Esto deriva en un adulto con mayor autoestima y confianza para expresar sus opiniones sin miedo a ser juzgado.

Por otra parte, mostrar ese interés en las opiniones y preguntas de tu hijo le muestra el interés que pones en él, construyendo una relación más íntima entre vosotros.

"Estoy interesado en ti como persona, y pienso que lo que sientes es importante. Respeto tus pensamientos, y aunque no esté de acuerdo con ellos, sé que son válidos para ti. Sé con seguridad que tienes mucho que dar. No intento cambiarte o evaluarte. Solo quiero comprenderte. Creo que merece la pena escucharte, y quiero que sepas que soy la clase de persona con la que puedes hablar". Esto es lo que dices con tu actitud cuando practicas la escucha activa, según el artículo antes mencionado. ¿No te parece un buen mensaje para educar a tus hijos?

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