Qué hacer con los miedos infantiles

Desde pequeños empezamos a desarrollar distintos miedos, según la edad en la que estemos. Te contamos cómo puedes ayudar a tus hijos.

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Frente a pesadillas, terrores y distintas ansiedades, los padres tienen que tranquilizar al niño y hacerle sentir seguro.

Unos de los temores más comunes en los niños pequeños son el miedo a la oscuridad y a la muerte. Ambos aparecen alrededor de los 7 años. Es cuando empiezan a percibir el peligro y ser conscientes de lo que significa la muerte.

¿Cómo le puedo ayudar?

Lo mejor que pueden hacer los padres cuando su pequeño les pregunta preocupado "¿No te vas a morir, a que no?" o cualquier frase similar, es tranquilizarles. Nunca deben reírse de este miedo, lo mejor es que sepan que sus padres van a estar cerca de ellos y que no deben preocuparse por eso.

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En el caso del miedo a la oscuridad, es probable que algo haya desencadenado este terror. Alguna cosa que hayan visto u oído les ha hecho relacionar la oscuridad con el peligro. En estos casos deben sentirse acompañados y seguros. Si piden dormir con la luz encendida, en su lugar, instala una pequeña luz piloto que les ayude a conciliar el sueño, pero con un grado alto de oscuridad en su cuarto.

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Lo mejor es acompañarles y mostrarles que no hay nada en la oscuridad que les pueda hacer daño, de esta manera irán perdiendo ese miedo y dejarán de sentirse tan amenazados.

¿Si tiene pesadillas o terrores nocturnos?

Lo primero es diferenciar estas dos cosas. Las pesadillas comienzan a una edad más temprana y son sueños. El subconsciente del pequeño ha creado un sueño aterrador con la representación de cualquier cosa que le haya asustado en un cuento, una película o en la televisión. Como en el caso de los sueños, se dan en la fase REM, la más profunda. 

Los terrores son un fuerte sentimiento de miedo muy vivo que se da cuando se sale de la fase de sueño más profunda. Normalmente los niños no recuerdan qué lo ha provocado, solo se despiertan aturdidos y asustados, sin saber por qué.

Las pesadillas nos pueden ocurrir a todos. Por eso, la única opción es tranquilizar y consolar al pequeño, nunca reírse o dejarle en ridículo. El contacto físico, como un abrazo o una caricia, les ayudará a tranquilizarse y volver a dormir en poco rato. Lo mismo se debe hacer con los terrores, apoyar y consolar. Aunque en este caso, sí que pueden darse épocas en los que sean más frecuentes los terrores por causas externas que hayan estresado al pequeño. Si esto se repite demasiado, puede acudir a un especialista para ver cómo se puede solucionar.

Cómo ayudar a que pierda el miedo escénico

Este miedo a hablar en público es común. Es una reacción de angustia ante un entorno nuevo del que no tenemos ningún control, lo que lleva a padecer inseguridad. Esta falta de confianza puede deberse al entorno al que nos enfrentamos, pero también a un cambio en nosotros mismos que resta seguridad a lo que vamos a hacer (como por ejemplo algún cambio repentino en nuestra vida). Lo mejor es trabajar para volver a adquirir esa confianza y seguridad. 

Ayudarle a ensayar lo que tenga que hacer, o a que aprenda a visualizar la situación que se va a encontrar les ayudará a que no les tome por sorpresa. También puedes aconsejarle que se centre en una sola persona mientras habla, así le será más fácil dar su discurso.