Un 25% de mujeres declaran "ser más simpáticas" después de haber desayunado

​¿Quieres saber los gustos y costumbres de los españoles al afrontar la primera comida del día?

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Saber cómo tomamos el primer alimento del día es más complejo de lo que pensamos.¿Desayunamos con una mesa repleta de comida apetecible y elaborada con zumos de fruta incluidos o tomamos un simple café para salir corriendo al trabajo? Kaiku Sin Lactosa, gama de lácteos ligeros y digestivos, ha realizado un estudio completo entre usuarios de redes sociales para dar respuesta a ésta y otras preguntas. 

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¿Qué le pedirías a un desayuno ideal?

El 49% prefiere el sabor, otro 45% demuestra que la alimentación saludable es tendencia, decantándose por un desayuno ligero y digestivo. Pero no es ésta la única tendencia en alza: los alimentos listos para tomar donde y cuando queramos entran también en el pódium del desayuno ideal. 

A la hora de materializar estas preferencias en el plato, encontramos que el 40% realiza un desayuno completo (café o té, tostadas y fruta) para no picar entre horas. El 33% son más clásicos (prefiriendo leche con galletas o cereales). Los extremos: los que desayunan sólo café, té "y poco más" (23%), y los que se dan un homenaje a base de embutidos y huevos (4%). 

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Alternan otras tareas

Casi el 60% simultanean el desayuno con el obligado repaso diario a las redes sociales, entre las que Whatsapp se alza como triunfadora. El 29% aprovecha para hacer otras tareas en la cocina (como preparar el tupper para comer o recoger la casa), y el 12% se declaran fieles a ver la televisión mientras tanto. 

Desayuno sí o no

Ganan los que sí desayunan, aunque del estudio sí se desprende que el reloj es el peor enemigo de la primera comida del día: ir con la hora pegada antes de ir a trabajar es responsable del 54% de los que declaran no desayunar. La falta de hambre es el personaje secundario: a un 39% "no les entra nada" cuando es pronto por la mañana. 

Las consecuencias inmediatas para la minoría "no desayunadora": un hambre voraz (45%), mal humor durante el resto del día (29%), e incluso flojera física (21%). Estos efectos de saltarse el desayuno se contraponen con los que declaran aquellos que sí desayunan: más energía (51%), mente más despierta (24%) y mejor humor (casi un 25% de mujeres declaran "ser más simpáticas" después de haber desayunado). 

Cuestión de tiempo

Las tendencias están cambiando: aunque el 75% realiza lo que conocemos como "el desayuno de toda la vida" (sentado), un 24% es más inquieto, abordando la primera comida del día de pie y en movimiento.  Ya es el 10% de la población la que declara que desayuna en el trabajo o en el autobús o metro, reclamando productos fáciles, cómodos y listos para consumir. Sobre todo, teniendo en cuenta el tiempo que le dedicamos al desayuno: el 62% dedican a esta actividad entre 5 y 10 minutos al día; y un 17% declara ser aún más rápido ("a la velocidad del rayo").