Verdades y mentiras sobre el Omega 3

​Son muchas las cualidades y los beneficios que ofrece este ácido graso, pero algunas de ellas se han exagerado. Os contamos sus verdaderas propiedades.

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Cada día encontramos más alimentos enriquecidos con Omega 3 pero... ¿sabemos qué es y para qué sirve? Son ácidos grasos poliinsaturados que pertenecen al grupo de las grasas saludables. Nuestro organismo no puede fabricarlo; por eso, es muy importante consumir alimentos que contengan Omega 3. Los pescados azules como el salmón y la sardina son ricos en estos ácidos grasos, pero también las nueces, las semillas de chía, el lino y la calabaza.

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Entre las propiedades del Omega 3 está comprobado que ayuda a mantener los niveles de los trigliceridos y la presión arterial y, además,ayuda a retrasar el deterioro cognitivo

Gracias a estos beneficios, durante años proliferó la venta de suplementos de Omega 3. Pero, tras estar varios años de moda el consumo de dichos suplementos, las investigaciones certifican que no reducen el riesgo de sufrir un infarto  ni otras enfermedades cardíacas.

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Uno de los estudios fue llevado a cabo por la doctora Donna Arnett, presidenta de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA), llegando a la conclusión de que los suplementos no ofrecen beneficios ante posibles problemas cardíacos ya sean previos o no.

También se ha investigado sobre el impacto de estos productos para la prevención de la demencia, como lo que se publicó en Proceedings of the National Academy of Scienes (PNAS), investigación en la que llega a comentar que los suplementos son prácticamente inútiles.

Por su parte, la doctora Emily Chew, según informan en el ABC, llevó a cabo un estudio con personas mayores para comprobar si los suplementos de Omega 3 podían prevenir la degeneración macular. Dando a una mitad pastillas y a otra placebo durante 5 años, llegó a la conclusión de que no había diferencia entre ambos grupos, por lo que queda confirmada su ineficacia en este aspecto. Lo que sí cabe destacar es que el Omega 3 puede tardar años en reportar beneficios, y que al ser un estudio de tan corto tiempo en personas de la tercera edad, los resultados no sean tan concluyentes como parecen a simple vista. La doctora Chew defiende que, aunque los suplementos no son una solución a corto plazo, somos lo que comemos, por lo que debemos consumir alimentos ricos en estos ácidos grasos de manera regular a lo largo de nuestra vida.

Sin embargo, pese a que los suplementos de Omega 3 no sean tan beneficiosos como se pensaba, lo que los expertos recomiendan para una buena salud del corazón es obtener los ácidos grasos de sus fuentes naturales, es decir, comer pescado graso, como salmón, sardinas o arenque, un mínimo de dos veces a la semana, además, de llevar una alimentación rica en frutas, verduras y frutos secos, procurando realizar ejercicio regular y no fumar. Una dieta saludable es mejor que cualquier suplemento, ya sea de Omega 3 o de cualquier otra sustancia básica para el correcto funcionamiento del cuerpo humano. 

Sí existe alguna excepción en la que se ha comprobado que los suplementos de Omega 3 tienen un efecto positivo en el tratamiento de una enfermedad. Es el caso de la esquizofrenia. Según un estudio publicado en verano de 2015 en la revista Nature Communication, realizado en la Universidad de Melbourne, el Omega 3 es un compuesto básico para el correcto desarrollo y funcionamiento del cerebro. De hecho, es necesario para el tejido cerebral y su ausencia está relacionada con diferentes enfermedades mentales, como la esquizofrenia. En un estudio realizado durante 7 años en pacientes jóvenes con riesgo de padecer esta enfermedad, los pacientes que recibieron un suplemento a base de aceite de pescado rico en Omega 3, mostraron mejores resultados que aquellos que tomaron el placebo.

De hecho, a favor de los Omega 3 acaba de publicarse un estudio, que relaciona estos ácidos grasos con la mejora de los pacientes con asma. Parece que el Omega 3 ayuda a prevenir la inflamación celular que termina provocando asma, por lo que una dieta rica en estos ácidos grasos o en suplementos que tengan como principal compuestos el ácido eicosapentaenoico [EPA] y el ácido docosahexaenoico [DHA] sirven como tratamiento no farmacológico y natural para quien padece esta enfermedad.

Puede que la diferencia de resultados en los diferentes estudios se deba al tipo de suplemento, al tiempo durante el cuál se han realizado dichos estudios o a la edad de sus participantes. Lo que queda claro es que, si bien los suplementos no son la mejor opción para complementar nuestra dieta, no podemos abandonar el consumo de ácidos grasos Omega 3, porque son básicos para mejorar el funcionamiento del cerebro y del corazón. La mejor prevención es una dieta equilibrada y ejercicio de manera regular. Si obtienes los nutrientes de manera natural, siempre será mejor.