Ejercicios muy eficaces para lucir escote

​Es una de las partes más delicadas y especiales del cuerpo femenino. Cuídalo.

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El paso del tiempo es inevitable, y trae consigo consecuencias físicas. La gravedad también juega su papel, pero la buena noticia es que hay un gran aliado para combatir estos dos problemas: el ejercicio.

Según el objetivo que deseemos y la zona sobre la que queramos trabajar, podemos conseguir eliminar grasa, tonificar, reafirmar o aumentar volumen muscular. En cuanto a partes del cuerpo, la mujer tiene varias que son especialmente vulnerables. Una de ellas es el pecho.

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Nuestro escote dicta en muchas ocasiones la edad que tenemos (o al menos la que aparentamos), por lo que es importante tenerlo bien cuidado, firme y en su sitio. No podemos pretender tener el pecho de una jovencita, pero sí lucir un escote más que decente. El pectoral es el músculo que se esconde tras el pecho, y el que hay que trabajar, por tanto, para tener una delantera en su sitio.

El entrenador personal y deportista Jesús Carballo recomienda estos dos ejercicios para trabajar el pectoral:

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-Aperturas con bandas elásticas sentado en el suelo: Nos colocamos, a una distancia de entre 50 cm y un metro, sentados de espaldas respecto a un punto de anclaje en el que fijaremos una banda elástica a la altura de nuestros hombros anudada por la parte central. Con la espalda recta, las piernas separadas y ligeramente flexionadas, colocamos los brazos abiertos en cruz y ligeramente flexionados, paralelos al suelo, de forma que los codos y las manos estén a la altura de los hombros. Llevamos las manos hacia adelante para juntarlas delante del pecho, manteniendo constante la flexión de los codos. Aguantamos la posición final un instante y volvemos lentamente a la posición inicial. Esta forma de realizar aperturas hace trabajar de forma muy intensa también a los abdominales para frenar la acción de la banda elástica. Podemos realizar de dos a tres series de unas 15 repeticiones.

-Flexiones de brazos o fondos: Nos colocamos en el suelo, apoyamos las manos con una separación ligeramente superior a la de los hombros, con los brazos estirados y los pies a una distancia similar a la anchura de las caderas (en iniciación pueden apoyarse también las rodillas en el suelo). Desde esta posición, manteniendo en todo momento el abdomen contraído para que no se arquee la espalda, realizamos flexiones de brazos llevando el pecho hacia el suelo hasta que los codos estén en flexión de 90º aproximadamente. Dos series de 8 repeticiones sería un gran ejercicio, y de ahí podéis subir hasta doce o quince a medida que vayáis progresando.