Mindfulness para controlar el estrés de tu rutina

Nuestro día a día puede resultarnos abrumador, pero hay una manera de no dejarse llevar por la ansiedad y tomar el control de tu vida.

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Muchos de nuestros males se los atribuimos a lo que denominamos como estrés. Estar muy ocupadas y tener que enfrentarnos a situaciones difíciles cada día acaba por pasar factura a nuestra salud física y mental. Pero por suerte, hay muchas maneras de luchar contra el estrés. Una de ellas es el mindfulness. Francisco José Puertas, que es instructor de Mindfulness, DEA en Neurociencia y codirector de la Escuela de mindfulness y psicología, da a las lectoras de Woman's Day las razones por las que esta práctica puede aliviar el estrés y mejorar nuestro bienestar.

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¿Cómo aplicarlo a nuestra vida cotidiana?
Puede ser directamente: Reconociendo los automatismos particulares de cada cuál que nos sacan del presente, como por ejemplo "siempre que me levantan la voz reacciono enfrentándome y no soy libre de elegir otro camino".

Y también indirectamente: Practicando a propósito diferentes técnicas que nos permitan afrontar más conscientemente el devenir diario. Suele ser en un sitio especialmente pensado para ello, donde es más fácil alcanzar este estado de profunda conexión con nosotros.

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A estos dos tipos de acercamiento los llamamos respectivamente "práctica de vida cotidiana" ("jugar el partido") y "práctica formal" (el "entrenamiento para el partido").

¿Cómo puede mejorar nuestro bienestar?
Es el bienestar en sí mismo. Es vivir plenamente, totalmente presentes, por ejemplo llorar si toca, sin resistirse ni regodearse. Es tan potente que no se puede describir con palabras. Cuanto más se está en ello, menos nos afectan los acontecimientos externos. Aunque suele costar usar el término, en el fondo estamos hablando de "felicidad".

¿Es efectiva frente al estrés? ¿Por qué?
Parece evidente que el estado en sí es incompatible con el estrés. Pero incluso las técnicas para tratar de facilitárnoslo nos ayudan, pues podemos ver más rápidamente que la tormenta era un vaso de agua, que lo que nos pasa es que no sabemos poner límites y tendremos que hacerlo.

¿Es efectiva frente al dolor físico o psicológico? ¿En qué situaciones se aconseja?
Curiosamente el otro tema con el que se empezó a usar mindfulness en el entorno clínico fue el dolor físico crónico. Requiere de bastante práctica pero puede ser muy evidente su resultado al menos unos segundos en el corto plazo y satisfactorio a largo. Generalmente huimos del dolor, parece obvio hacerlo. Pero si practicamos los "componentes", prestándole atención de esa manera, muy probablemente pierda fuerza, ¡comprobadlo!

Frente al "dolor psicológico" es lo mismo. Cuando no podemos afrontarlo es lícito evitarlo, distraerse con cualquier cosa. Pero hemos de saber que mirándolo de frente es como realmente se elabora este tipo de dolor. Esto es uno de los componentes principales de las psicoterapias en general y de las que utilizan mindfulness en particular.

¿Puede realizarlo cualquier persona?
Claro. Sólo hay que tener una especial manera de llevarlo a personas con alguna patología grave, como la psicosis.

¿Qué se necesita?
Básicamente el entrenamiento de estas ciertas actitudes y aptitudes. Aunque en el fondo nada, darnos cuenta de que vivir de verdad es estar así, plenamente felices. Nos sucede espontáneamente en muchas ocasiones.

¿Cuándo practicarlo? ¿Y por qué? (Hay quien recomienda por la mañana antes de que vivas situaciones que te estrenas).
Considerándolo desde el estado, cuanto más estemos en mindfulness mejor. Desde las técnicas, si son de vida cotidiana, en cualquier momento.

Si son formales, las normas generales son: al principio del día, para mejorar la probabilidad de empezar "sintonizados", "afinados". Sin comida en el estómago, pues la digestión afecta a la atención. Antes de acostarse, para cerrar el día con calma y dormir adecuadamente. Cuando lo necesitemos, por ejemplo frente a un acontecimiento estresante que en "modo vida cotidiana" no podemos resolver. Y en general cuando nos siente bien. Es muy importante escucharse, no hay un dogma en nada de lo que decimos, sino comprobación empírica de cada uno.

Los niños están cada vez más estresados. ¿Es una práctica para ellos? ¿Qué pautas deberían seguir? ¿Qué ejercicios?
Que los niños estén cada vez más estresados tiene que ver con nosotros, no con ellos. Así, estando nosotros de modo adecuado transmitiríamos adecuadamente. De hecho con los niños trabajamos mindfulness indirectamente cuando los adultos (padres, profesores…) estamos en ese estado. En general los niños están muy en el presente, muy mindfulness, más aún con una buena crianza. En todo caso es muy interesante practicar con niños para facilitárselo aún más.

Las pautas dependen de la edad, hay ejercicios para todas las edades, incluso para los muy pequeños. Este es un ejercicio específico:

Darme cuenta de mi emoción: Sin una postura fija. Ojos abiertos. Práctica formal y de vida cotidiana. El adulto expresa las emociones básicas y les asigna piezas con colores, formas y/o animales, etc. Hay varias clasificaciones pero podemos decir la más consensuada: Alegría, tristeza, sorpresa, miedo, asco e ira. Se le pregunta al niño que indague y que señale la que siente en ese momento. También se le puede preguntar en qué parte del cuerpo la siente y que se señale o la diga. Incluso se le puede decir si se ve adecuado, a qué conducta le lleva esa emoción.

Le explicamos que no hay emociones ni positivas ni negativas, sino que nos pueden resultar más o menos desagradables, pero que todas expresan algo de nosotros que desea salir. "Como para que quedemos limpitos". Aprendo a observarla, a no reprimirla ni hundirme en ella. Jugamos a acompañar la emoción de la manera más saludable, sin hacernos daño a nosotros ni a los demás, sino a que me ayude a decir lo que quiero.

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