Deja de contar calorías y empieza a contar nutrientes

​Lo importante no es la cantidad de calorías que ingieres (que también) sino la procedencia de esas calorías.

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Mucha gente vive obsesionada haciendo cálculos de la calorías que tienen todos los alimentos que comen. El error viene cuando le damos más importancia a un número que a la calidad del alimento. Pensar que una dieta sana se basa en no ingerir más de X calorías al día es una equivocación. La clave está en tomar alimentos que se equilibren según nuestras necesidades, nuestra actividad diaria, y lo que nos pida nuestro organismo.

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Cada persona es un mundo. Mientras que una mujer puede vivir con 1.500 calorías diarias, habrá otra con el mismo ritmo de vida que necesita por lo menos 1.800. Por eso, la costumbre de contar las calorías de todo lo que nos comemos es un error muy grave.

Para empezar, hay que comer de forma relajada, disfrutar de la comida y no comer pensando en si  nos está engordando. Cuanto más tranquilo esté uno a la hora de comer, el cuerpo estará mejor preparado para digerir y asimilar los alimentos. 

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Después, debemos preocuparnos por la calidad de la comida y no por la cantidad. Por ejemplo, una pequeña pieza de bollería industrial puede tener más calorías de las que consumirias con un plato completo de verduras e hidratos de carbono a la hora de comer. Y es que ese dulce te engordará muchísimo más.

Para que se pueda entender en un ejemplo práctico, un plato de arroz con lentejas y verduras, sería un menú de los que muchos huirían por tener hidratos de carbono mezclados. Sin embargo, no saldrían corriendo tan rápido por una mísera palmera de chocolate. Bien, el plato de hidratos contiene 250 calorías, de las cuales, la mayoría son proteínas y apenas tiene grasas ni azúcares. Por otro lado, la palmera tiene más del doble de calorías, 513, entre las que abundan las grasas trans y el azúcar.

Intenta llevar una dieta en la que consumas el mayor aporte de calorías por la mañana y, desde el desayuno, ir rebajando el índice calórico. Atrévete empezando el día con una tostada con aguacate y aceite de oliva, un zumo y un café; a la hora de comer puedes tomar un pollo asado con limón y una pieza de fruta; y para cenar, un pescado blanco al horno en papillote con verduras.

Comiendo alimentos normales y llevando una dieta equilibrada, es muy difícil engordar y muy fácil estar sana.

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