Clase práctica de ​mindfuleating​ con Paula Álvarez

Nos da una clase de meditación para combatir el estrés y la ansiedad a través de la alimentación.

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Licenciada en Psicología, Paula Álvarez ha desarrollado una línea de trabajo terapéutico integrando la psicología clásica con herramientas de las denominadas Terapias de Tercera Generación y con recursos propios del Mindfulness y la Meditación. Busca que cualquier persona pueda beneficiarse de la práctica de la meditación y aplicarla en todos los conceptos de su vida. Por eso, no descuida un aspecto tan habitual y rutinario en todos como es la alimentación pero convirtiéndolo en algo que te enriquezca por dentro y por fuera a través del Mindfuleating o la práctica de atención plena con la comida. Paula, que compagina terapias cognitivo-conductuales y psicoanalíticas, está especializada en Trastornos de la Conducta Alimentaria.

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La psicóloga realiza para Woman´s Day una lección particular para practicar Mindfuleating mientras saboreas una uva pasa (el alimento que se suele utilizar para realizar esta experienica). A lo largo de unos 13 minutos, la especialista en terapias del ser humano te enseña cómo la meditación puede ayudarte a disfrutar más de la comida y de tu propio cuerpo, dejando a un lado el estrés y la ansiedad.

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Cómo llevarlo a la práctica en cualquier familia

Paula nos enseña que esta práctica puede realizarla cualquier familia. "Al principio, es recomendable hacer una práctica guiada de Mindfuleating con algún alimento en particular (una pasa) para después aplicarlo a cualquier tipo y cantidad de alimento", comenta.

"Es importante que todos los miembros que van a participar en dicha práctica sepan qué van a hacer y cómo han de hacerlo. En cualquier familia se puede comenzar decidiendo hacer una o dos comidas conscientes a la semana, para después irlo ampliando a las cenas, las comidas, etc.", recuerda. La psicóloga comenta que "lo importante es que se establezcan los momentos y las condiciones en los que se van a dar las comidas conscientes y se prepare el entorno acorde a ello: apagar la televisión y los móviles, mantener silencio, etc. Después, cada miembro se centrará en las sensaciones que van apareciendo al mantener contacto con dicho alimento: qué forma y color tiene…, imagino cómo era antes y de dónde viene…, cómo huele…, etc. Para finalizar, es importante compartir la experiencia entre todos: qué ha sentido y vivido cada uno de los miembros de la familia. Este últimos paso es muy importante, ya que nos acerca a los demás a través de lo sentido, acto que nos conecta más en profundidad con la naturaleza humana".

Por otro lado, comenta que "en caso de ser una familia con niños pequeños, lo ideal es hacerlo a través del juego y de la imaginación hasta que son un poco mayores o están más entrenados. Esta actividad puede ser compartida con los demás miembros. Por ejemplo: Los padres comparten una merienda con su hijo en la que se imaginan que las frutas que están tomando vienen de un país desconocido, que acaban de descubrir, y no saben qué son, cómo huelen ni cómo es su sabor, así que poco a poco, juntos, van experimentando y compartiendo sus sensaciones, como si fuera la primera vez que lo comen".

En definitiva, el objetivo es que "esta actividad puede poner en contacto a toda la familia a través de algo tan importante y central como es la alimentación: algo que está vivo y al mismo tiempo nos mantiene con vida".

Más información sobre sus charlas y proyectos en www.sakuramindfulness.com