El asma afecta a 300 millones de personas en todo el mundo

​Esta afección respiratoria se da tanto en la infancia como en la edad adulta.

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Hoy es el Día Mundial del Asma, una enfermedad respiratoria crónica que, según la GINA (Global Initiative for Asthma), padecen 300 millones de personas en todo el mundo. Y por culpa de esta enfermedad, se producen unas 250.000 muertes en todo el planeta. En España, el asma es un problema que afecta más a los niños que a los adultos. Entre un 5% y un 10% de los pequeños españoles padecen asma, aunque el dato varía según la zona geográfica en la que viven. Entre los adultos, el porcentaje es mejor, entre el 3% y el 7%.

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Los síntomas más característicos del asma, según las 'Guías Internacionales para el manejo del Asma', son la sensación de ahogo (disnea), los pitidos al respirar (sibilancia), opresión en el pecho y tos persistente. La gravedad de estos síntomas varía de una persona a otra.

Causas más comunes

Puede haber tres tipos de factores desencadenantes del asma, según la 'Guía Española para el Manejo del Asma' (GEMA): ambientales, laborales y sistémicos.

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Factores ambientales

La cantidad de polución en las ciudades es uno de los principales desencadenantes medioambientales para esta enfermedad. El polen, tan habitual ahora en primavera, es otro de los agentes que puede provocar asma. 

En casa, los ácaros del polvo junto a la piel y el pelo de nuestras mascotas pueden ser los principales factores de riesgo. Aunque un estudio haya demostrado que los niños que viven con un perro o en una granja sean menos propensos a padecer esta dolencia.

También pueden desatar un ataque de asma algunos tipos de hongo, virus y bacterias que afectan a las vías respiratorias.

Factores laborales

Esto es lo que se conoce como asma ocupacional. Este tipo de asma se produce cuando estás en contacto con moléculas que provocan la irritación e inflamación del sistema respiratorio. Algunos de los lugares de trabajo en los que aparecen más casos de asma, según GEMA, son las industrias farmacéuticas, aquellas en las que se trabaja con madera, con textil, con productos de alimentación, imprentas, y aquellas en las que se está expuesto a productos químicos, como en peluquerías o estudios fotográficos entre otros.

Factores sistémicos

Hay ciertas sustancias de algunos fármacos que pueden producir asma. Este es el caso del ácido acetilsalicílico, algunos antibióticos, los beta-bloqueantes no selectivos sistémicos y tópicos y antiinflamatorios no esteroides.

También hay algunos alimentos que suelen producir alergias y por esto mismo, asma. Entre ellos están la leche de vaca, los huevos, los frutos secos, los pescados y mariscos y algunos cereales.

Cómo prevenir esta enfermedad

Es una enfermedad que no tiene cura, pero sí podemos actuar para evitar que el asma aparezca, al menos, de manera habitual.

Por supuesto, se debe evitar entrar en contacto con aquellas sustancias que producen el ataque de asma. Si se tiene alergia a un animal, lo mejor es no permanecer en la misma habitación en la que él está.

Mantener una casa limpia y ventilada, limpiar a menudo cualquier filtro del aire, para que se quede atrapado pelo de mascotas, polvo, etc... es lo mejor para que nuestras vías respiratorias no se inflamen.

Opta por productos de limpieza sin perfume y coloca fundas antiácaros y antialérgenos en las camas.

Mantén los niveles de humedad al mínimo, para evitar la aparición de moho y otros hongos que puedan desencadenar un ataque de asma.

Tratamientos

Si la prevención no es suficiente, se puede optar por dos tipos de tratamientos, siempre bajo recomendación médica. Según MedlinePlus, los asmáticos se pueden tratar con dos tipos de medicamentos, unos que buscan prevenir la aparición de los síntomas, y otros, como los inhaladores, que buscan un alivio inmediato durante un ataque.

Los primeros, deberían tomarse cada día, incluso cuando no se experimentan síntomas, ya que su función es, precisamente, prevenir su aparición.

Los segundos, conocidos como broncodilatadores de acción corta (los inhaladores) o esteroides orales, se deben tomar cuando aparece una tos persistente, se experimentan problemas para respirar, o justo antes de hacer un ejercicio físico que puede ser suficientemente intenso como para producir un ataque de asma.