Las pautas más eficaces para practicar mindfulness

Busca la mirada correcta para que tu vida cotidiana fluya lo más placentera posible. 

Disfruta de la vida, vive el momento y sé feliz. Puedes conseguirlo, o al menos intentarlo, con el mindfulness, una práctica que te lleva a estar atenta del momento real que vives para sacarle el máximo partido y disfrutarlo. Te preguntarás cómo conseguirlo. Francisco José Puertas  (mindfulnessypsicologia.com/blog/), psicólogo general sanitario y especialista en ciencia cognitiva, da a las lectoras de Woman´s Day las claves para llevarlo a la práctica con éxito.

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Francisco José Puertas, que es instructor de Mindfulness, DEA en Neurociencia y codirector de la Escuela de mindfulness y psicología, nos cuenta que "únicamente de modo verbal no se entiende bien, sólo reconociendo de qué se está hablando se comprende. Requiere práctica generalmente".

Para él, lo principal es "nuestra mirada". "Creemos que vemos directamente pero filtramos con la mente (pensamientos, lenguaje, memoria y aprendizaje). Es desde algo más esencial donde se observa, se contempla. Lo denominamos "conciencia testigo" o "yo observador" entre otros"-.

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¿Cómo facilitar que esa mirada "se presente"? "Decimos que "emulábamos" ese fluir, es aquí donde se utilizan tanto técnicas milenarias como modernas. En la Escuela de mindfulness y psicología bebemos de diferentes corrientes meditativas y psicológicas, trasladando con nuestro propio método esta sabiduría a nuestra cultura. Son tanto para la práctica formal y como para la de vida cotidiana".

¿A qué va enfocado? "Estas técnicas van dirigidas a desarrollar varios de estos componentes (habilidades y actitudes). En el fondo son todo lo mismo pero separándolos así es más pedagógico". Los principales, como apunta Francisco José Puertas, son:

  •  Intención: Por un lado es compromiso, motivación de ponerse a practicar, no de conseguir un objetivo porque despista (está de fondo: salud, crecimiento personal…) "Voy a estar cinco minutos atenta a mi abdomen" en lugar de "voy a bajar mi estrés". Por otro lado es intencionalidad (dirección, elección): El estar en "algo" (o en todo o "nada"). Atender, soltar, abrirse, "afinarse". Sólo se da de manera "voluntaria" en la técnica, en el estado viene como "solo". Y también es la firmeza, voluntad, de cuando detectamos que nos despistamos, volver a ese algo/todo al que estamos atendiendo.
  • "Ojos de bebé" (mente de principiante, apertura a la experiencia): Estar en ese algo con todo el interés y curiosidad, como si nunca lo hubiéramos visto. "¡Hala, qué alucinante que mi tripa se infle!" También procurar no meterlo en categorías preestablecidas, y si lo hacemos, darnos cuenta de ello. Con la práctica suele venir aparejada una gratitud ante la maravilla que en el fondo supone cualquier cosa. Esto también se cultiva.
  • Aceptación (no reacción, no lucha): "No-R": No nos Resistimos a lo que acontece –pensamiento (qué dirán), emoción (tristeza), sensación física (picor)―. No tratamos de frenarlo o evitarlo porque "lo que se resiste, persiste". "¡No pienses en un elefante azul!" provoca el efecto contrario. Venga lo que venga, lo contemplamos.
  • No juicio (no valoración): Tiene mucho que ver con lo anterior. No catalogo lo que me llega como bueno o malo (en el estado mindfulness esto se da solo), y si lo hago me doy cuenta de que lo estoy haciendo. Si me resulta agradable algo, está bien, y si me resulta desagradable, también, pues todo me da datos sobre mí. O caemos en lo que decíamos al principio del malestar de aferrarnos (apegarnos) a lo que nos gusta y a la huida de lo que nos disgusta.
  •  Dejar pasar (la segunda "No-R"): No nos Rendimos a lo que viene, una vez conmigo un pensamiento por ejemplo, no lo encadeno ("qué va a decir mi madre cuando vea que no le he traído eso, siempre se enfada, pues no estoy dispuesta a…") Esta cadena me engancha, me lleva con ella y me saca de donde estoy, donde quiero estar. Sólo observo el pensamiento (o la cadena) hasta que se debilita y se va. Es como si al no llevarnos con él se aburriera. Parece algo extraño pero cuando lo practicamos nos percatamos de ello. A veces me doy cuenta súbitamente de que he caído en la trampa y me ayudo también de la firmeza para volver.
  • Cariño (compasión, empatía, misericordia): Amabilidad hacia la experiencia, total, es nuestra, o mejor dicho, nos sucede a nosotros. Ejemplo: No enfadarme ni castigarme por sentirme así o pensar lo que pienso, sino mirarme con dulzura, como cuando vemos a una persona querida pasando por eso. No es autocompadecernos, es darnos cuenta de que nos tratamos muy mal a nosotros mismos; no vamos a obtener mejores resultados haciéndolo, sino al contrario. Para mejorar este tema hacia uno mismo recomendamos también practicarlo con los demás (encima nos sentiremos muy bien). Atención, no es la pena tipo "pobrecito" (pero en el fondo me siento más que tú), sino la empatía que nos conecta mucho más con el otro, en la que sentimos que lo que le pasa al otro nos puede pasar, a nuestra manera, a nosotros.

¿Cómo se desarrolla? "Suele ser en dos fases. Porque no nos damos cuenta de que es mucho más fácil de lo que parece y creemos necesitarlas. La primera es de "atención enfocada": Donde prima el centrarse en algo concreto (una parte del cuerpo, un sonido, el peso, un objeto…) Sirve para "domar la mente", mejorar la concentración. La segunda, "atención abierta": donde lo principal es la observación, contemplación de la totalidad de lo que ocurre "dentro" y "fuera" de nosotros. Sirve para ganar en claridad, en discernimiento".