Los ojos también envejecen

​Con el paso del tiempo, no solo los huesos, los músculos y la piel se transforman, los ojos también sufren las consecuencias.

La mirada no es algo meramente estético. El paso del tiempo nos deja patas de gallo, párpados algo más caídos y unas ojeras más marcadas, pero tampoco hay que olvidar al ojo en sí. En la vejez solemos decir que nos "pesan los párpados", y esta frase tiene un significado más profundo del que aparenta.

Con los años, todos los músculos se van distendiendo, incluidos los de los ojos. 

La vista cansada o presbicia es otro de los ejemplos más claros del paso del tiempo en los ojos. No es más que la pérdida del poder de acomodación del ojo, y sucede ahora más que antaño debido al uso abusivo de las pantallas y los ordenadores.

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Con la vista cansada, vamos perdiendo la capacidad de enfoque, nada más. No es nada hereditario, sino una mera consecuencia más de la edad. Por eso es muy importante ir a revisarlo de vez en cuando, ya que es recomendable utilizar gafas para dejar de seguir forzando la vista.

La mayoría de la gente sufre presbicia, y es algo totalmente normal.

El segundo problema más típico es la insuficiencia de convergencia. Esto sucede cuando los ojos no funcionan juntos al observar un objeto de cerca, y entonces, vemos doble.

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Las cataratas –no distinguir los contornos de las cosas- también son muy comunes, por lo que hay que estar al tanto. ¿Lo bueno? Que tiene solución, la operación de cataratas es sencilla y rápida.

Por esto es importante empezar a cuidar nuestros ojos desde niños, y podemos transmitirle esta idea a los más pequeños, aunque a priori no tengan ningún problema visual.

Para ello conviene evitar que pasen muchas horas frente al televisor u otras pantallas, como máximo entre una y dos. Igual que lo hacemos nosotros, deben utilizar gafas de sol cuyo índice de protección sea de 3 (fuerte); y evita que se restrieguen los ojos con las manos sucias –algo muy común-.