Cómo cuidar tu espalda

El dolor de espalda es una de las dolencias más comunes y es la consulta más frecuente en el médico de cabecera. Si quieres saber cómo puedes evitarlo sigue estos  consejos.

Lo únicos que se libran de padecer dolores de espalda son los niños. Esta dolencia puede estar ocasionada por diversos factores, pero el más habitual es una lesión en la zona lumbar y los problemas discales. En segundo lugar se colocan los traumas derivados de los accidentes de tráfico. Estos dolores también pueden tener un origen muscular, por exceso de tensión o por un factor psicológico (viudas y divorciados lo padecen más frecuentemente).

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El sobrepeso y una mala postura al dormir, o un colchón poco adecuado, también pueden ser culpables de tus dolores de espalda.

Cómo evitarlo

Lo principal es respetar la curvatura natural de la espalda, e intentar no forzarla. Por eso, lo mejor es aprovechar los respaldos de las sillas mejorando nuestra higiene postural. Debemos sentarnos atrás en la zona del asiento para poder apoyar la espalda. Los codos deberían caer relajados a los lados del cuerpo, y la mirada al frente. 

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Nuestra espalda y la columna vertebral pueden soportar una gran cantidad de peso, pero debemos ayudarlas, por eso, para levantar peso, debemos ayudarnos de las piernas, flexionándolas y no doblando la espalda para poder alzarlo.

Por supuesto, hacer ejercicio es lo mejor para prevenir los problemas de espalda. Mantenerse activo en lugar de estar sentado todo el día ayudará a trabajar la musculatura. Pero recuerda que debes calentar antes de hacer deporte y estirar bien después.

Cuando te duela, intenta evitar reposar, pues seguramente no sea un problema grave y llevando una vida activa y normal se te va a pasar.

Si eres ama de casa, realiza tus tareas prestando más atención a tu postura. Para hacer la cama, intenta flexionar las piernas en lugar de inclinarte doblando la espalda. Si te toca planchar y la tabla está más baja de lo debido, coloca un peldañito en el suelo, para poder descansar un pie cada vez, y liberar tensiones. Por último, no uses escobas y fregonas con el palo demasiado corto, que te obliguen a formar la postura y agacharte demasiado.