La discapacidad, ¿está 100% normalizada?

Un porcentaje alto de población dice sentirse incómodo al relacionarse con estas personas.

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Aunque las tasas de empleo de personas discapacitadas aumentan, todavía existe discriminación hacia ellos por indiferencia al mismo tiempo que por sobreprotección. Las personas discapacitadas forman parte de nuestra sociedad; les vemos por la calle, en el metro pero, ¿está la gente verdaderamente acostumbrada a ellos? Aunque la contratación de estas personas ha aumentado un 15% el último año, la realidad es que, según una encuesta publicada por Adecco, un 53% de individuos admite sentir incomodidad a la hora de relacionarse con discapacitados, y un 40% declara que nunca ha iniciado una conversación con ellos. Por su parte, los discapacitados encuestados opinan tajantemente que, en general, los demás no saben muy bien cómo actuar y se sienten incómodos cuando advierten su minusvalía.

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Cuando se habla entre amigos, todos afirman no tener ningún problema con este tipo de personas, pero está claro que eso no es del todo cierto. El problema no es que haya rechazo hacia ellos, sino que por un lado hay indiferencia y otra gran parte la ocupa el desconocimiento. Esto último provoca ese miedo a no saber qué hacer o decir para no incomodarles cuando nos relacionamos con ellos, con lo que acabamos no haciéndolo. De la misma manera, hay una sobreprotección excesiva hacia los discapacitados que acaba desembocando en una discriminación positiva.

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Muchos afirman no conocer a nadie con alguna discapacidad, pero eso es muy difícil. Beethoven sufría de sordera y la singular artista Frida Kahlo tenía la polio desde pequeña, lo que la hacía tener dolores constantes y una pierna más delgada que la otra, que conseguía disimular con sus coloridas faldas; Stevie Wonder, ciego, tiene infinidad de discos de oro y platino, y Stephen Hawking, severamente discapacitado por el ELA (esclerosis lateral amitrófica), es uno de los científicos más brillantes que ha existido.

Esto demuestra dos cosas: una, que en realidad no hay tanto desconocimiento hacia las personas discapacitadas, y dos, que muchas de ellas han logrado grandes éxitos, de manera que no se les conoce más que por sus logros.

CLAVES PARA NORMALIZAR EL TRATO CON PERSONAS DISCAPACITADAS

Aun así, para los que se sigan sintiendo incómodos porque no saben cómo actuar son ellos, hay algunas pautas que ayudan.

  • No hay que hablarles alto ni especialmente lento a no ser que sufran problemas auditivos.
  • Hay que dirigirse a ellos directamente en lugar de a las personas que les acompañan, pues tienen voz y voto para responder.
  • Hay que preguntarles si necesitan ayuda en lugar de ofrecérsela directamente; muchos son completamente autónomos a pesar de su discapacidad.
  • No hay que dar por hecho que una discapacidad física lo es también intelectual, y al revés (recordemos el caso de Hawking).
  • No debemos utilizar expresiones compasivas ni tampoco excesivas alabanzas (por ejemplo, llamar pobrecito o campeón a una persona por el hecho de ir en silla de ruedas)