Megan Maxwell y el capítulo 24 de su relato erótico para Woman's Day

Raquel y Manu optan por dar un paso más en su relación y al final, un posado robado será la muestra definitiva de su amor.

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(Resumen del capítulo anterior: ya no hay marcha atrás. La pareja decide hacer un posado "robado" para que la prensa deje de perseguirlos. Pero Raquel no tiene claro si esa será la mejor opción y menos, después de que su madre y la de Manu se hayan enterado de lo suyo).

Manu y yo estamos en el Templo de Debod de Madrid paseando a las once de la noche tras haber cenado en un bonito restaurante, mientras Pedro hace fotos y fotos y nosotros hacemos como que no nos enteramos.

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- Relájate preciosa —sonríe Manu asiéndome por la cintura.

Pero no puedo. ¿Cómo me voy a relajar si me están haciendo doscientas mil fotos?

Eso de saber que en unas horas estaré en todos los canales de televisión, prensa y páginas web, me tiene atormentada y me impide ser natural. Vamos que yo para actriz ¡no valgo!

Pedro hace mil fotos hasta que da un silbido y sin acercarse a nosotros se marcha.

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Una vez lo veo alejarse Manu me mira y pregunta.

- ¿Estás bien?

- No.

Su sonrisa me hace sonreír y tras acercarme a él y darme un cándido beso en los labios indica.

- Vamos a mi casa.

Acepto. Nada me apetece más.

Media hora después, cuando estamos apoyados en su preciosa encimera negra de la cocina pregunta.

- ¿Tan terrible ha sido?

- Sí.

Él sonríe y yo incapaz de sonreír protesto.

- Vamos a ver Manu ¿tú de que no eres consciente?

- ¿A qué te refieres?

Lo miro y al ver que se acerca a mí, doy un paso atrás y respondo.

- Me refiero a que soy periodista, sé lo que se me viene encima y no creo estar preparada.

Manu da otro paso hacia mí, pasa su mano por mi cintura y murmura.

- Eres mi chica. Sales conmigo y eso, seas o no periodista sabes lo que significa.

Cierro los ojos. Tiene razón. Tonta no soy, y acercándome a él lo beso. Lo deseo tanto que solo anhelo olvidarme del momento y disfrutar de él. De sus besos, de sus mimos, de su cuerpo.

- Como tu chica, exijo que me lleves a tu cuarto, me desnudes y me hagas el amor.

Al escucharme Manu sonríe y rozándome los labios afirma.

- Tus deseos son órdenes para mi preciosa.

Con maestría me coge entre sus brazos y me lleva hasta su habitación. Allí sin hablar me desnuda, se desnuda, nos tentamos y una vez caemos sobre la cama, me hace el amor con deseo y pasión.

Y oye… para qué lo voy a negar, consigue hacerme olvidar de todo lo que me atormenta hasta que finalmente y abrazada a él me quedo dormida.

Un run run incesante parecido al de un abejorro me atormenta, no para, y cuando soy consciente de que es la vibración de mi móvil me despierto de golpe y me encuentro sola en la cama.

Rápidamente cojo el móvil de la mesilla y maldigo al ver que tengo como 600 Wassap y tropecientas mil llamadas de teléfono. Mi madre, mi tía, mi prima, mi vecina, Gloria, mi peluquera, compis de redacción etc… etc… etc…

Oh Dios… ¡Oh Dios, qué agobio! Ya ha debido de salir la noticia en todos lados.

Dándome aire con la mano estoy cuando Manu entra en la habitación vestido con solo con un bóxer blanco y una bandeja de desayuno. Uf… es la tentación personificada y al verme dice.

- Deja el teléfono sobre la mesilla.

Como si me quemara el aparatito lo suelto y sentándose a mi lado, me da un meloso beso en los labios y murmura.

- Buenos días Ricura.

Pero yo estoy que no vivo en mí. La vibración de mi teléfono continúa, mi cabeza ya no puede dejar de pensar y pensar y él afirma.

- Sí. Las fotos ya han salido en todos lados. Concha, mi representante nos espera en el salón y tenemos que hablar.

¿Hablar yo con su representante?

Y como de tonto no tiene un pelo y está aprendiendo a leer mis gestos insiste.

- Tranquila cariño, tranquila.

Pero la palabra tranquila, ha desaparecido de mi vocabulario.

¿Cómo voy a estar tranquila si ahora todo el mundo sabe que yo soy la morena que sale con la estrellita Manu Beltrán?

De pronto la puerta de la habitación se abre y Concha, la representante de Manu, entra como perico por su casa y sin importarle que yo esté desnuda dice.

- Creo que lo mejor es que hoy salgáis a comer a un buen restaurante para que otros periodistas os vean y hagan más fotos. A ver como salimos ahora de esta. Y por cierto, esta noche tenemos que asistir a una cena de etiqueta en Las Rozas. ¿Va a ser ella tu acompañante o aviso a Nicoleta o Paula? Y otra cosa, tenemos que hablar sobre qué decir en cuanto a lo que hay entre vosotros, pues el teléfono me echa humo.

¿Humo dice? ¡Humo echa mi cabeza!

Aquella tía habla y habla y habla como si yo no estuviera allí. Pero bueno, ni buenos días que ha dicho, y cuando no puedo más levanto la voz para que me mire y con toda mi mala leche suelto.

- Soy una persona, estoy aquí desnuda y estás invadiendo mi intimidad ¿qué tal si sales de la habitación?

Aquella pestañea, mira a Manu que parece sonreír y gruñe.

- Su actitud para comenzar no es nada buena.

Bueno… bueno… bueno… esta me está tocando las epiteliales, pero antes de que yo vuelva a abrir la boca para mandarla a paseo, Manu se mueve con rapidez y acercándose a Concha dice, mientras la guía hacia la puerta.

- Luego hablamos y por favor, respeta nuestra intimidad.

Aquella lo mira alucinada. Por lo que veo está acostumbrada a no respetar nada y cuando Manu cierra la puerta y me mira, le indico con el dedo.

- No se qué tipo de relación tienes con tu representante, pero a mí que no me trate como si fuera invisible o…

No puedo decir más, Manu se tira a lo Sandokan sobre la cama para besarme. La bandeja de desayuno rebota, las tostadas vuelan, los cafés se desparraman y una vez acaba aquel increíble beso con una candorosa sonrisa pregunta.

- ¿Qué te apetece hacer hoy?

Su gesto…

Su sonrisa…

Su todo, me hace sonreír y afirmando indico.

- Tú no sé qué harás, pero yo tengo que trabajar.

Tras una hora de estupendo sexo con el hombre al que adoro, cuando se queda traspuesto, me levanto con cuidado, me visto y salgo de su casa. Mi vida continúa y como no soy una estrellita de Hollywood, he de trabajar.

…Continuará

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