Megan Maxwell y el capítulo 23 de su relato erótico para Woman's Day

¿Llegarán a un acuerdo con el fotógrafo que los ha pillado para afrontar el lío en el que se han metido Raquel y Manu?

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Relato erótico de Megan Maxwell

(Resumen del capítulo anterior: Menudo panorama tienen Manu y Raquel. Pedro, conocido fotógrafo de Raquel, confirma en su casa que él es el autor de las fotografías que aparecen en la portada de una revista de corazón y les propone un plan para afrontar esta situación).

Cuando Manu cierra la puerta no sé si tirarme por la ventana o huir a Camboya.

Pero vamos a ver.

¿Cómo he podido terminar en la portada de una revista de corazón?

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Aquello no es lo quiero, pero sin duda, aquello es lo que me he buscado saliendo con quien salgo.

En silencio, Manu, Pedro y yo regresamos a mi salón y nos sentamos en las sillas que hay alrededor de mi mesa. Flash, saluda a Manu y viceversa y el gesto de aquel me preocupa y pregunto.

- ¿Estás bien?

Manu asiente y una vez acaba de saludar a Flash, coge la revista, fija sus ojos en la portada y murmura.

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- Al menos no se te ve la cara.

Vale.

Tiene razón. No se me ve la cara, pero joder ¡soy yo!

Como un flan pienso que contestar, cuando Pedro dice.

- Manu, no eres nuevo en esto y sabes cómo funciona este mundillo tan bien como nosotros. Por…

- ¡Pero tú no se supone que eres su amigo? —protesta Manu.

Uf… Uf… sin duda Manu viene cabreado, cuando Pedro responde.

- Soy fotógrafo y cubro una noticia.

- Pero ella, es tu amiga. Os he visto trabajar juntos ¿acaso no has pensado en eso? ¿Acaso no has visto en la situación en que la has puesto al sacar esta foto?

Pedro y yo nos miramos.

Amigos, lo que se dice amigos… amigos, no somos.

Con la mirada nos entendemos y sabemos que Manu tiene su parte de razón y aclarándome la garganta respondo.

- Es nuestro trabajo.

- ¿Lo estás defendiendo? —pregunta Manu incrédulo.

Asiento.

- Sí. Él solo hacía su trabajo.

Manu pestañea. Imagino que debe pensar que estoy como un puñetero cencerro y murmura.

- Yo aquí preocupándote por ti, y ahora resulta que estás a su favor.

- No estoy a su favor —respondo.

- Entonces, ¿qué es lo que estás haciendo?

Resoplo. Realmente ya no sé ni lo que hago e intentando entender a Manu, a Pedro y a mí misma respondo.

- Intento no agobiarme. Y aunque al ver las fotos en la revista me he acordado de toda la familia de Pedro, lo asumo, porque yo en caso contrario hubiera hecho lo mismo. Pedro y yo solo somos conocidos. No somos amigos, pero lo que sí somos es profesionales y él ha cumplido con su trabajo, como lo hubiera hecho yo. Por eso no puedo enfadarme con él.

Flash, que sigue junto a Manu, parece resoplar cuando este posa su mano sobre la cabeza de mi chuchete y murmura.

- Te compadezco amigo. No hay quien la entienda.

En ese instante suena el teléfono de Pedro y tras atender la llamada, cuelga y dice.

- Siento deciros que el círculo se está estrechando y saben que una tal Gloria, que trabaja en el hospital, es amiga de la supuesta doctora.

Ay mi Gloria… ¡ay mi Gloria!

No quiero imaginar el agobio que tendrá cuando Manu dice...

- No queda otro remedio. Debemos pensar qué hacer. Tramar un plan.

- Me parece buena idea. Contad con mi ayuda, pero la exclusiva de las fotos es mía —admite Pedro.

Resoplo. Suspiro. Me acuerdo de media humanidad y cuando creo que voy a explotar, Manu me coge del brazo, me levanta y dice mirando a Pedro.

- Ahora regresamos. Tenemos que hablar.

Cuando entramos en mi habitación y cierro la puerta, al volverme lo primero que hace es apretarme contra la misma y darme un besazo, pero besazo de esos de película.

Como siempre que sus labios y los míos se juntan, la explosión es tremenda y más cuando yo rápidamente reacciono olvidándome de todos los problemas. Adoro a Manu, anhelo sus labios y ya estoy deseosa por desnudarlo y tirarlo en mi cama.

Dios mío ¡este hombre me vuelve loca y me estoy convirtiendo en una depredadora sexual!

De pronto un quejido de él al tocarle las costillas, me hace parar y regresar a la realidad por lo que mirándolo murmuro.

- Lo siento.

Manu sonríe. ¡Ay qué bribón! Y sentándose junto a mí en la cama musita.

- Ricura me vuelves loco pero ahora, dime ¿qué quieres hacer?

Uf… lo que me entra al saber que lo vuelvo loco. No sé qué responder a su pregunta cuando prosigue.

- Vamos a ver Raquel. Seamos claros. Sé que estas cosas no se hacen así, pero por mi profesión soy el objetivo de muchos flashes y especulaciones. Preciosa, tú me gustas y quiero seguir a tu lado. Me encantaría poder ir al cine, a cenar, a tomar una copa contigo y para eso, el mejor plan es acabar con las especulaciones y mostrarnos en público mediante las fotos de Pedro.

- Nooooo…

La sonrisa de Manu se desvanece.

Ay madre… Ay madre que se me acaba de declarar y yo le he dado calabazas.

Manu se levanta. Camina por la habitación y cuando se para, vuelve a clavar sus ojos en mí y desorientado sisea.

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- Bueno, pues si no quieres eso ¿qué quieres que hagamos?

No contesto. Estoy confundida y me levanto.

Claro que quiero segur a su lado. Claro que me gusta, pero lo que no quiero es salir en la prensa. No quiero ser un personaje público. Me retuerzo las manos confundida, cuando Manu insiste.

- Otro plan es dejarme ver con otra mujer morena. Salir con ella de cena, besarla y dejar que Pedro nos fotografíe y…

- Noooooo…

Ese Noooooooo… lo digo con más ímpetu que el anterior y veo que la comisura de sus labios se curva.

Le ha gustado mi ímpetu y acercándose a mí, me rodea la cintura con sus brazos y murmura a escasos metros de mi boca.

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- De acuerdo. No quieres que te vean conmigo, pero tampoco quieres que me vean con otra. ¿Qué propones tú?

Ay que me da… que me da…. ¡que me da!

Cuando se pone en ese plan tan sexy, tan… tan… me desarma completamente y sin saber qué decir, simplemente lo beso. Me deleito en ese magnífico, dulce y tentador beso y cuando nuestros labios se separan, con mimo murmuro.

- Déjame pensar.

- Hum… me gusta tu manera de pensar

Ambos sonreímos cuando oímos el timbre de la puerta de la casa, no del portero automático, si no de mi puerta y la risa se nos corta.

¿Periodistas?

Manu y yo salimos de la habitación y Pedro que sigue en el salón cuando llegamos hasta él, pregunta al escucharse de nuevo el timbre.

- ¿Habéis llamado a alguien?

Ambos negamos con la cabeza, mientras aporrean la puerta. No sé quién es. No sé quién aporrea mi puerta así, pero sí sé que no va a ser nada bueno. Por lo que respirando, me suelto de Manu, camino hacia la puerta, él se esconde tras la misma y una vez cuento hasta diez abro y me quedo ojiplaticatontada.

¡La madre del cordero, de la cordera y de los corderitos!

Ante mi están mi madre y la madre de Manu con sendas revistas en las manos, cuando oigo a mi madre decir.

- Hija mía de mi alma y de mi existir ¿qué haces besando al vecino?

- ¿Manolito y tú? —pregunta la madre de aquel.

Manu que está tras la puerta al reconocer las voces de aquellas dos, sale de su escondite. Mira a nuestras madres que se quedan de pasta de boniato. Me agarra con fuerza de la cintura y tras ver a Pedro que se asoma al pasillo junto a Flash, me mira y con una sonrisa indica.

- Me temo que ahora tendrás que pensar muy… muy rapidito.

…Continuará

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