Adriana Macías, un ejemplo de vida y de superación

​No te puedes perder la historia de esta joven mexicana que nació sin brazos y eligió no ser una mera espectadora de la vida.

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Adriana Macías es una mujer mexicana de 38 años que nació sin brazos, una discapacidad congénita que supuso un tremendo 'shock' para sus padres, José Manuel y Juanita. Se desconoce por qué motivo nació sin brazos ya que en su familia no había ningún antecedente. Sin embargo, Adriana demostró que, con esfuerzo y ganas de vivir, todo se puede superar. En la actualidad, se ha convertido en un ejemplo de vida para millones de discapacitados.

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A lo largo de su vida se ha tenido que enfrentar a momentos muy difíciles por su condición física como el rechazo laboral o un trágico desamor. A pesar de los retos que le planteó la vida desde que llegó al mundo, ella decidió hacerle frente con una consigna muy sencilla: convertir sus pies en sus manos. ¿Para qué preocuparse de algo que no existe cuando puedes potenciar lo que sí tienes?

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Así, poco a poco y con mucho esfuerzo ha logrado ser autosuficiente tan solo con sus piernas: es abogada, madre y conferencista motivacional. Además, cocina, se maquilla, se viste, utiliza tanto el teléfono móvil como el ordenador y tiene su propia página web. "El hecho de que no veas el resultado a un esfuerzo hoy no quiere decir que en una semana, un año o un mes no veamos el resultado que estamos haciendo el día de hoy", dijo en su visita a España donde asistió a 'El Hormiguero'.

Aprendió a abrochar botones y a cerrar cremalleras jugando con muñecas. "Tuve una infancia súper feliz porque pensé que me iban a crecer los brazos", comenta con humor. Fue creciendo y comprobó que lo que para ello no suponía un obstáculo, para muchas otras personas sí. Se enamoró y, después de 4 años de relación y un pie casi en el altar, su futuro esposo canceló la boda. Fue un momento terrible para ella pero en medio de aquella tristeza conoció al que hoy es su marido, Juan, el amor de su vida.

Después de 5 años saliendo, decidieron dar el gran paso y darse el 'sí, quiero'. Ahora, 10 años más tarde, son padres de una niña que se llama Meritxell. Cuando la pequeña comenzó a caminar, se le presentó un nuevo reto: enseñarla a andar a pesar de no poder hacerlo con sus brazos. ¡Y lo consiguió! "Si tú todo lo que haces, lo haces con intención de dar, de servir, de ser agradecido, la vida te va a dar a manos llenas aunque te falten las manos", asegura.

Adriana ha sido capaz de no ver el problema sino la solución y de ser agradecida "por conocer la vida a través de este cuerpo". Sin duda, una lección de vida que todos deberíamos imitar.

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