Una mujer con bulimia desde hace 13 años busca ayuda desesperadamente

Los médicos dicen que su corazón podría fallar en cualquier momento. 

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"Mi desorden alimenticio no va de perder peso", dice Charlene Roberts. "Es mucho más que eso".

Charlene Roberts, de 28 años , es de Middleton (Inglaterra) y ha luchado contra la bulimia y la anorexia durante los últimos 13 años. "Si echo un vistazo a mi infancia, ya tenía desórdenes alimenticios, pero no del mismo tipo", cuenta Roberts en Good Housekeeping. "Solía darme atracones, comía un montón de bolsas de patatas fritas". Roberts cogió unos pocos kilos de más, ya que pesaba 63,5 kilogramos y sólo medía 1,52 metros.

Charlene Roberts cuando era una niña.
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Cuando tenía 15 años, tuvo un problema de estómago y empezó a perder peso. La gente empezó a hacerle cumplidos relacionados con su pérdida de peso, por lo que comenzó a comer menos y vomitar la comida.

Logró hacer creer a sus padres de que estaba mal de salud y la ingresaron en un hospital infantil durante 4 meses. "Los médicos hicieron muchas pruebas para averiguar por qué no estaba bien, pero al final me mandaron al psicólogo, pero les engañé a ellos igual que me engañaba a mí misma", explica Roberts. Al final, se dio cuenta de que tenía un desorden alimenticio.

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A los 18, pidió ayuda al Servicio Nacional de Salud de Reino Unido. Desafortunadamente, el tratamiento disponible estaba muy limitado. "Solo lo tienes durante un tiempo, después tienes que pedir otra ayuda económica que puede llevar meses o incluso un año, tiempo en el que tú te estás deteriorando cada vez más", dice. "Y tienes que empezar de cero con un nuevo terapeuta con el mismo tratamiento que no te ha funcionado anteriormente, puede ser muy frustrante".

Los métodos que Roberts había probado eran variados, desde la hipnoterapia, la terapia cognitivo-conductual hasta la acupuntura, y aún así, su problema continuó debilitándola más de un año y medio. Lo único que la ayudó realmente fue ingresarla en un centro de tratamiento durante ocho semanas.

En el Les Mariannes Wellness Sanctuary, ubicado en isla Mauricio, al sureste de África, fue capaz de acceder al tipo de tratamiento que necesitaba para ponerse bien. "Tenían una aproximación holística a la terapia además de los métodos estándar, así que tuve unos mejores resultados", dice. "Tu mente es mucho más poderosa de lo que piensas y tu subconsciente lo es todavía más, pero necesitas ir poco a poco".

Tras hacer pública su petición de ayuda para tratarse en este centro, ha recibido críticas que la acusan de que solo intenta perder peso o solo desea captar la atención, aunque su enfermedad pueda matarla, literalmente.

"Quiero que la gente comprenda mejor este problema y me ayude, y que se den cuenta de que hay mucho más detrás de este tipo de enfermedades", dice. "Lo que se publica en los medios suele ser bastante cerrado de mente, aunque este tipo de enfermedades matan". De hecho, solo en los Estados Unidos, 20 millones de mujeres y 10 millones de hombres sufren un desorden alimenticio, y los doctores han relacionado la anorexia con una tasa más alta de fallecimientos que la población general. La bulimia nerviosa, específicamente, puede causar arritmias, fallos en el corazón e, incluso, la muerte.

"Me duelen el cuerpo y las articulaciones constantemente, y me siento muy cansada todo el tiempo", cuenta ella mientras añade que tiene problemas incluso para subir unas pocas escaleras. "Es difícil actuar como si estuviera perfectamente". Roberts se siente perdida, agotada y con mareos, pero sigue luchando e intenta reunir fondos en la plataforma Go Get Funding para el tratamiento que necesita desesperadamente.

Además de querer crear conciencia sobre su enfermedad, también desea ayudar a otras personas que estén luchando contra algún desorden alimenticio. Para los que tienen este problema, ella dice: "No estás solo, no abandones, que no te asuste contarlo y pedir ayuda". Puedes seguir a Charlene Roberts y su viaje hacia la recuperación en su página de Facebook.